74 años después, encontró la carta que su padre le había escrito en caso de que muriera en la Segunda Guerra Mundial

Domingo, 11 de marzo de 1945

Mi querido Jeffrey,

Escuché mucho sobre ti, Jeffrey, y pensé que no te había visto, pero siento que te conozco muy bien. Estamos en lados opuestos del mundo, pero los fuertes lazos entre padre e hijo borra la distancia y me siento muy cerca tuyo. Tú eres una parte mía, ¿sabes? y te di algo de mi vida cuando apareciste, pero al mismo tiempo tú me diste algo intangible que tiene un valor en la vida que no puede ser medido, el orgullo y la dicha de la recreación, el completar el círculo de la vida, y por esto estoy en deuda contigo.
Un niño del cual su padre puede estar orgullo es uno de los mayores logros de la vida que Dios nos dio, y ese hecho sólo crea un lazo entre su padre y su hijo que nadie podrá violar.
Estoy contento por el destino que hayas nacido norteamericano, y a medida que crezcas podrás darte cuenta de cuántas ventajas y oportunidades hay en la tierra en la que naciste. Nuestro país no está libre de manchas o reproches, pero los preceptos sobre los cuales fue fundado todavía permanecen y los conceptos fundamentales de libertad, justicia, igualdad, derechos y religión la hacen una tierra de oportunidades y una vida rica.
He visto suficiente de esta tierra para saber qué significa eso ahora. Antes de esta experiencia, lo daba por descontado y no sabía cuánto valía hasta que no lo tuve.
A medida que un hijo crece, los consejos de su padre suelen ser que sea un buen muchacho, pero un análisis de esa sentencia tiene que ver con identificar los valores fundamentales para la vida: obediencia, veracidad, confianza, amabilidad, tolerancia, fecundidad y respeto por los derechos de las otras personas. La Regla de Oro nunca debe ser olvidada, Jeffrey. Tan pronto como puedas, adquiere un verdadero sentido de valores así puedas estar en condiciones de reconocer las cosas que son verdaderamente importantes en la vida.
Una escala distorsionada de valores le sustrae a muchas personas el verdadero valor de las cosas. Mantente saludable, Jeffrey, tanto física como mentalmente. Aprende a amar el aire libre. Cuando seas lo suficientemente grande, únete a los Boy Scouts, y aprende cómo amar y apreciar de la Naturaleza… y como contrapartida descubre cuánto tiene ella para darte. Emprende caminatas, enciende fogatas y duerme bajo las estrellas. Cosas básicas y simples que añadirán algo a tu vida que nunca obtendrás de otras fuentes.
Aprende a amar la belleza, Jeffrey, dondequiera que la encuentres: en la música, en los paisajes, en los libros, en todo. Desarrolla una mente inquisidora, y siempre recuerda que el aprendizaje es un proceso que nunca se termina. La cultura no pertenece a un mundo femenino, y sin ella volvemos a la era de las cavernas. Equilibra tu aprendizaje y obtendrás una mente ordenada y saludable. Busca las cosas refinadas de la vida, Jeffrey, pero nunca olvides el verdadero valor de las cosas simples y básicas que agregan tanto a tu vida. A eso me refiero cuando te digo que adquieras un verdadero sentido de los valores. Respeta el dinero por lo que pueda hacer por ti, pero ten en cuenta sus limitaciones. A partir de cierto punto no agregan nada a la vida. Nunca confundas ambición con codicia.
Por último y lo más importante, aprende a conocer a Dios, y aprende a amarlo y a apreciarlo por lo que él es y puede hacer por ti. Nunca dejes ir un día sin leer un poco de la Biblia, y desarrolla una fe que pueda hacerte pasar por cualquier cosa, nunca olvides, que necesitas a Dios.
Pronto estaremos juntos, Jeffrey, y algún día conversaremos estas cosas juntos y haremos todas las cosas que un padre y su hijo pueden hacer juntos. Esto no durará por siempre y luego podremos vivir la vida como debería ser vivida. Tenemos muchos grandes momentos por delante. Muchas gracias por tu carta, espero tengas tiempos de escribirme otra.
Tienes a la mejor madre del mundo, Jeffrey. Lo sé porque a esta altura habrás descubierto cuán dulce y amable es ella. Tú y yo podemos estar agradecidos de que tu madre y mi esposa sean la misma persona. Estamos muy orgullosos de ti, Jeffrey. Sé un verdadero niño y crece para convertirte en un verdadero hombre.
Con amor,
Papá

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