A su querida Mrs. Hargreaves [Alice Lidell] – Christ Church, Oxford, 1 de marzo de 1885

Christ Church, Oxford
1 de marzo, 1885

Mi querida Mrs. Hargreaves:


Me imagino que la presente carta, después de tantos años de silencio, le llegará casi como una voz de ultratumba; sin embargo, esos años no han alterado, en mi percepción, el claro recuerdo de los días en que nos tratamos. Empiezo a experimentar cómo la memoria decreciente de un anciano es infiel en lo que concierne a hechos recientes y a nuevas amistades (por ejemplo, entablé amistad, hace pocas semanas, con una encantadora niña de unos 12 años, con quien di un paseo: ¡y ahora no puedo recordar ni siquiera su nombre!), pero la imagen de quien fue, a través de los años, mi ideal de amistad infantil, sigue tan vívida como siempre. Desde entonces he tenido veintenas de amigas, pero con ellas no ha sido lo mismo.
Sin embargo, no es ésta la razón por la que le escribo. El objeto es el siguiente: ¿tendría inconveniente en que se publicara en facsímil el manuscrito original de las Aventuras de Alicia (que supongo aún obra en su poder)? La idea se me ocurrió hace muy pocos días. Si, tras considerarla, llega a la conclusión de que es mejor no publicarlo, su decisión pondrá fin al proyecto. Pero si su respuesta es favorable, le estaría muy agradecido de que me lo prestara (pienso que por correo certificado será lo más seguro) para que yo estudie las posibilidades. Hace unos 20 años que no lo veo y quién sabe si al cabo del tiempo las ilustraciones no resultan tan sumamente malas que será absurdo reproducirlas. 
Al publicarlo, me expongo naturalmente a que se me acuse de vulgar egoísmo. Pero tal inculpación no me importa; me basta con saber que no es ése el motivo que me mueve. Sólo pienso, al considerar la extraordinaria popularidad que han alcanzado los libros (hemos vendido más de 120.000 ejemplares de ambos títulos), que a muchos les gustaría verlos en su forma original. 
Su fiel amigo,


C. L. Dodgson

Publicado en Alicia en el país de las maravillas, Barcelona, Plaza y Janés,1998. Traducción y edición de Luis Maristany

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