Carta abierta, de Héctor Gagliardi

Sobre la costa Africana
rumbo al golfo de Guinea
te escribo para que veas
que aún te amo Salustiana
sé que estarías intrigada
por la ausencia de tu amor
que hace un año te dejó
sin decirte ni hasta luego…
¡Pero juro, que te quiero:
por YATASTO Y PENNY POST…!

Disculpame te lo pido
si por mi mala cabeza
tan sólo dejé en la pieza
las puertas y los postigos
más si todo lo he vendido
fue por hacer diferencia
y salir de la indigencia
con el dato que tenía
y así llevarte alma mía
a gozar de la opulencia…!

La fija fue en la tercera
de aquel Sábado en Palermo
y todavía ando enfermo
por culpa de esa carrera
¡Tan fácil pasó de afuera
que yo grité: ¡YA NO PIERDE!
ni que lo hubiese hecho adrede, 
el burro cambió de mano
apareció LEGUISAMO
y perdí con bandera verde…!

Y como estaba en el pozo
trescientos pesos prestados
que le pedí a tu cuñado
se los puse a PEREZOSO
que lo vi muy ojeroso
y con aires de cansancio,
pero me dije Venancio:
“Pongale que es un decreto”
¡COMO ERAN SEIS… ENTRÓ SEXTO…!
¡Corrió bien… pero despacio…!

Esa noche no fui a casa
por no discutir contigo
y lo encontré a Ceferino
el marido de Tomasa
y escuchá lo que me pasa
tenía para vender
unos aros de mujer
me los dio pa’ que los vieras…
¡Los vendí en Avellaneda
a un hermano de Moisés…!

Después encontré en el centro
al primo de Generosa
me pagó el vestido rosa
y la cosa fue en aumento
Tu tío me dio quinientos
a cuenta de la Heladera
y el relojito pulsera
que me dio para arreglar
se lo vendí a un cachafaz
que lo llaman: BUDINERA…!

Y con eso… Salustiana
me embarqué para Guinea,
voy a enrolarme en Corea
pues la muerte me reclama
te escribo… desde la cama
no creas que me han herido
es que… anoche me han fundido
jugando un póker liviano
y aquí me tenés tirado
igual que un recién nacido…!

Y no seas rencorosa
y mandame un pantalón
porque en esta situación
la cosa se ve… vidriosa…!
¡Saludos a Generosa
Ceferino, tu cuñado…
y si encontrás esos dados
que traje del comité…
¡MANDALO QUE A FIND E MES
DE NUEVO ME VES PARADO…!

Héctor Gagliardi


Publicado en El sentir de Buenos Aires, Buenos Aires, Editorial Plus Ultra.

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