Manuel Puig

Escribió muchísimas cartas, de verdad y de ficción. De hecho, nutrió a casi todas sus novelas de este procedimiento. El hecho de existir un narrador interno, comprometido con las acciones y con el punto de vista, le proporcionó un estilo a la medida de su máquina de escribir. También, y en su propia vida, hizo de la práctica epistolar un modo de comunicación. Esto se habrá exagerado al resultar un escritor que no plantó una residencia permanente sino que transcurrió en distintos países -Argentina, Brasil, Italia, Francia, Suecia, Estados Unidos- hasta lograr una morada en Cuernavaca, México. Ése fue su último destino. Sus novelas fueron llevadas al cine, a la comedia musical y al teatro. Había nacido en General Villegas, un pueblo de la Provincia de Buenos Aires, en 1932. Murió en 1990 en Cuernavaca, México.

A querida mamá – Nueva York, 17 de agosto de 1964

Nueva York, lunes 17 de agosto de 1964 Querida mamá:Acabo de recibir carta resplandeciente con todo arreglado. ¡Qué regio! Perdonen por la insistencia para que vinieran sábado y no domingo, no me resignaba a perder ese día. Ojo a no strapassarse los últimos días, nada de llegar straccas mortas. Ya

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A querida mamá – Nueva York, 14 de agosto de 1964

Nueva York, viernes 14 de agosto de 1964 Querida mamá: Furioso acabo de recibir carta reconfirmando el vuelo del sábado. ¿Por qué razón quieren el sábado? Las reservaciones se cambian con una simple llamada telefónica. El vuelo que les digo yo, saliendo jueves, tarda lo mismo que el vuelo del

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