De Alan Turing a Norman Routledge, febrero de 1952

Mi querido Norman:

Me he metido en la clase de problemas cuya posibilidad no me pasaba por alto, aunque por lo general había calculado su probabilidad en torno al 10 a 1 en contra. Dentro de poco me declararé culpable de una acusación de delitos sexuales con un joven. La historia de cómo se descubrió es larga y fascinante; algún día la referiré con brevedad, pero ahora no tengo el tiempo necesario. Sin duda terminaré siendo un hombre distinto, aunque todavía no he averiguado cómo.

Me alegro de que te gustara el programa. Jefferson, sin embargo, me decepcionó bastante. Me temo que en el futuro algunos puedan emplear el siguiente silogismo:

Turing cree que las máquinas piensan

Turing se acuesta con hombres

Por lo tanto las máquinas no piensan

Atentamente, y con angustia,

Alan

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