De Fabián a querido amigo – Bariloche, 27 de julio de 1998

Querido amigo:
Entre tantos sucesos: ¿como encontrar la claridad de pensamientos? Y más aún, frente a un hombre de letras: ¿Como no tirar varias cartas previas a esta?
Pero sabiendo que la claridad y lo relajado no son condiciones en estado puro humanos, pasaré a narrarte sensaciones, desórdenes y recuerdos llevados de su madre melancolía.
Años ya pasaron de aquellos niños alocados en busqueda frenetica de algo, desesperados al ver como la realidad derrumbaba todo lo construido y al comprobar lo que había detrás de tantas mascaras. ¡Tanto nos mintieron! ¡Tanto para sacarse de encima! ¡tanto tenemos por hacer!
¿Sabés? varias veces ya he pasado por esa plaza del mascardi y siempre me encontré con tres pibes bailando en ronda con una luna tan grande como sus dudas. ¡Estan ahí! ¿no tenés esta sensación con tantos hechos?
¿Sabés? en todos estos años me llené de preguntas pero de a poco se van escribiendo con mi puño y letra.
La distancia espacial sigue generando más cambios. ¡Cambios! si algo tenemos de bueno (y en común) es justamente ésto, nuestra permanente búsqueda, nuestro permanente intento de cambio. Y es por esto, que seguramente hoy tengamos rumbos tan distintos.
Estuve al tanto de todo lo que te pasó, pero más me interesa saber como estás. La facu, el laburo, Nora, tu casa, tus parientes (en especial Lucas).
Yo, día a día sigo, feliz de ver a mi lado una esposa y una hija cada vez más lindas; mis compañeras de ruta!. Peleando la calle y con amigos nuevos que todavía me invitar a confiar en nuestra especie.
Bueno, poco pero eficaz (para estar bien a la moda) lo escrito.
Mateo: un abrazo del alma, sin distancias.
Besos a Nora y a toda la flia.
Fabian
P.D.: Las cartas, como los libros, son pequeños tesoros. Espero sigamos intercambiando estos grandes tesoros.

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