De Fernanda a Emilio – Buenos Aires, 30 de enero de 1994

Emilio:


Bueno, ya sabés que a mí las despedidas no me gustan, y por esto como no me gustan, te lo escribo porque jamás te lo diría en la cara…
Quiero que sepas que de todos los años que pasé en el colegio (y fueron bastantes) estos dos, 3º y 4º fueron los más lindos y los mejores, no solo porque me encanto el grupo, sino también porque encontré amigos, y uno de eso sos vos…  ¿Y Porqué digo amigo? Porque realmente lo sos, porque siempre pude contar con vos y puedo seguir haciéndolo, porque siempre que dijiste te llamo, me llamaste, voy y viniste, porque siempre estuviste y aunque ahora no nos veamos tan seguido, igual simpre vas a estar, en los recuerdos, en las palabras y muy adentro mío, porque si nunca antes te lo dije “te quiero mucho” y de verdad…
La vida es un ir y venir y a cada uno trata de elegir lo que mas nos conviene y a veces no nos queda otra que tener que dejar cosas por otras.
Todo esto, aunque no me lo creas, me re-duele, con cada día que pasa nos vamos encariñando más y justamente de las cosas que tenes cerca, que valen la pena, y vos sos uno de esos… las cosas que te hacen sentir bien y cómoda. Vos tendrás tus razones por esta decisión, pero a mi me cayó re-mal, de repente todo o casi todo el tiempo juntos y en marzo volver al colegio y encontrar un lugar vacío y que nunca nadie va a poder ocupar, nadie que no seas vos, te a re-extrañar …
Cuando se fue Pablo lo sentí mucho, pero fueron solo apenas cinco meses que nos tratamos, cuando se fue Franco también me dolió, porque es como que ya nos estábamos dando bola todos, pero vos, vos sos super especial, con vos es diferente, con vos estuvimos más de dos años y es mucho tiempo, y es difícil desprenderse de los amigos…
¿Y qué se hizo del chanta del Censo? Del que me escribía los zapatos, y del flaco que siempre estaba con una sonrisa en la cara a pesar de sus dramas.
En las despedidas es cuando más te querés olvidar de todo, de todos los mejores y buenos momentos pero no podés…
El 31 cuando fuímos a la casa de Belén, traté de pensar que no pasaba nada, que estaba todo bien, pero no…
Cuando vos decías que te ibas a cambiar de Colegio me reía, pensando que ese momento nunca iba a llegar o que era mentira, pero ahora me di cuenta que era verdad.
Quizás esto me duele tanto porque no esto en mi mejor momento, no estoy preparada para otra despedida, lo de mi papá me duele en los más profundo, sé que esto no es lo mismo, pero me hace acordar mucho…
Lo que más querés, o lo mejor se termina cuando menos lo esperas; creo que una vez esto se lo escribí a Andrés: “LOS BUENOS Y LOS MEJORES MOMENTOS DURAN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS, LOS PEORES UNA ETERNIDAD”. Y cuanta razón tiene esta frase.
Y bueno, me queda decirte Gracias, por estar en los mejore momentos y en los más difíciles y en estos es cuando te das cuenta de lo que vale un amigo.
No cambiaría ni el tesoro más grande del mundo por un amigo y mucho menos por un amigo como vos.
Y esto no te lo digo para quedar bien ni para que la carta tenga dos renglones más, sino todo lo que sos y todo lo que vale tener un amigo como vos… y no lo sabés.
Ojalá tengas un poco de tiempo para extrañarme tanto como yo…
Ojalá puedas tenerme en una parte de tus mejores recuerdos.
Ojalá sigamos viendonos.
Ojalá tengas toda la SUERTE del mudno, toda esa que vos mereces.

¡¡¡Mucha Suerte y Muchos Besos!!!


Una mina que te super quiere y una amiga de siempre.


30/1/94

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