¡Salve, querido Compañero y dilecto Adversario del match polémico! El 4 de marzo nos embarcamos a Tarragona en el Victoria Eugenia que será, como ves, el instrumento pasivo de nuestro retorno a la Tierra que ha regalado al resto del mundo la música dubitativa y geométrica del Tango. (Única aportación hecha hasta hoy por nuestro país a la cultura —o incultura— universal). Fijada ya sobre el papel la Noticia que quería transmitirte, querido amigo, entremos en el ring polémico, con almas encrespadas y frentes irradiantes. 
Primero —tus dos poemas—. Sencillamente, humanamente, he aquí mi opinión. (desnudamente sincera ). Son muy bellos, muy castizos, muy castellanos, pero ¿a qué llamarlos intimistas?. Son dos poemas que revelan en ti un gran estudio y comprensión de nuestros clásicos, de Sor Juana de la Cruz, de Góngora, de Gutiérrez de Cetina, si no me equivoco. ¿Pero, crees tú que sobre una base arcaizante se puede fundar una escuela poética que rime con la realidad y la psicología de nuestro siglo, lleno de tantas y tantas cosas peculiares, de la Revolución Rusa, de los cinematógrafos, de las teorías de Einstein sobre la cuarta dimensión, de los aviones, de los carteles luminosos, de los pianos de manubrio? (Así, todo revuelto, absurdo y fabulosamente cercano). 
Tú me dirás que esa realidad de que te hablo, te parece asquerosa, o —al menos— inadecuada para la plasmación lírica. Yo creo que toda realidad es plasmable líricamente. 
Supongo recibiste ya el libro de Antonio Machado y las revistas que te envié. ¿Qué te parecen? Reclamo tu opinión franca y sincera. (El poema de Machado “La Tierra de Alvargonzález” me parece estupendo). 
Escribo mucho. En Madrid se ha fundado otra revista de vanguardia Reflector, donde también colaboro… 
Todos andamos bien. Escancia saludos a tu familia. Para ti un racimo de abrazos de tu hermano


Jorge Luis 

PS.: Te agradezco ampliamente lo del certamen. Creo que haré una tentativa. ¿Y tú qué has enviado? 
Otro P.S.: Cuando se haya conseguido esa sensibilidad nueva de que hablas, de seguro no se contentará con las formas antiguas. 

Publicado en Cartas de un joven escritor, revista Ñ, junio de 2007


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