Sábado 10 de Septiembre ’83

Santa Teresita

Querido amigo:

Luego de tantos días de trabajo, en el que no he tenido tiempo, prácticamente, para nada, hoy, Sábado a las 14,10 hs, desde el jardín de mi casa, disfrutando de una tarde soleada, y en soledad, te escribo al fin, contestándo tu dulce carta, hecha tan sencilla, en un simple papel, pero tan tierna que resultó como las palabras que había en él y en la pequeña targeta.

Es increible ver que ya, a más de un año, aún tengamos comunicación. Muchos que los que conocen y saben de «mi amigo sin rostro» solían preguntarme en que había quedado todo… Hoy tengo una verdadera y única respuesta para todos ellos… Todo sigue siendo una divina amistad, rara, misteriosa, a veces demasiado callada y ausente, pero amistad al fin. Aunque, ¿Sabés qué creo?, tal vez tú compartas mi pensamiento, que si tu y yo llegásemos a conocernos algún día, no tendría el mismo sabor todo esto ¿verdad? No por eso voy a decrte que no tengo curiosidad. Mentiría. Tengo la misma intriga que, quizá, tengas vos, de saber cómo sos, de conocerte más, tu carácter, tu mundo, tus cosas, en fin, todo lo que pueda rodear y encerrar una persona.

Pero ahora me conformaría con saber sólo una cosa, voy a pedirte que me digas la fecha de tu cumpleaños, ya que me gustaría tenerla en cuenta para enviarte algo, como lo hiciste vos cuando cumplí los 19; (esa targeta la tengo bien guardada). A mi me hizo muy bien el recibirla y creo que tí ocurriría el mismo efecto.

Bueno amigo, en cuanto a lo que dices, que tendrías que escribirme más seguido, te digo que sí, que me agradaría mucho, pero sé que eso cuesta hacerlo, más que nada para una persona tan ocupada como debes ser vos. Por eso, no te preocupes. Es lindo recibir así, por sorpresa, sin pensar cuánto hacía que no tenía noticias, e ignorando cuando volveré a saber de vos. Así, como ahora, sin compromisos ni obligaciones. Solamente escribir cuando sientas deseos de contarme algo, alguna amargura o alguna alegría. Para eso somos amigos, y yo, como te dije una vez, siempre voy a tener una respuesta para enviarte, ya sea larga o breve, no importa demaciado, lo importante es demostrar que la amistad es correspondida en la misma medida.

Ahora sí, me despido, deseando que todos tus anhelos se cumplan y que seas muy feliz.

Un fuerte abrazo.

Tu amiga que no te olvida.

Laura Leticia.