De María del Carmen a su muy querida Franca y familia, Buenos Aires, 18 de marzo de 2000

Buenos Aires, marzo 18 del 2000
Mi muy querida Franca y flia:
con enorme alegría en esta semana recibí tus hermosas lineas con el regalo de la foto de Isabel y la de ustedes dos, que cada día están más jóvenes.
La nieta es una belleza, tiene carita de ángel, aunque me imagino que en esta edad van inaugurando sus travesuras que nos van sorprendiendo día a día.
Quizás ésto sea el motivo de quitarnos años para volver ha hacer cosas que ya nos habíamos desacostumbrado realizar. (aunque nos aumente «arruguitas» en la cara al reir por sus monerías…) Llegue a ustedes mis felicitaciones por la gracia que el Señor les ha concedido.
Tu tarjeta de Navidad recién la recibí en enero del 2000 y al ir postergando la fecha, me sorprendiste con tu nueva tarjeta, ya que yo debía responderla antes. Yo te agradezco de corazón todos estos detalles que me hacen sentirte tan cerca mío, donde el Señor bendice el camino de cada uno de ustedes.
De mi parte, aún no puedo enviarte mi E-MAIL pues todavía no puedo comprarme la PC que tanto deseo. Continúo ahorrando y estoy esperando en estas semanas el apoyo del Instituto Nacional del Discapacitado para concretar mi sueño tan anhelado. Cada día siento que está más cerca y doy gracias a Dios por todos los que me apoyan y permanecen unidos a mi esperanza. Pronto la tendré, ya verás. Recemos juntas pues tendré mucho por hacer.
También en esta semana comencé mi nuevo curso de Reparador de PC para no perder el contacto con las máquinas. Pero esta época de estudiante me enriquece, compartiendo la amistad de otras personas discapacitadas y otras no discapacitadas, pues es un Centro de Formación Integrado que realiza el Gobierno de la Ciudad gratuitamente, donde me vienen a buscar y traer con un autobus especial. Todo campo es bueno para la siembra y yo me siento dichosa dando a mis compañeros la alegría de mi fe y el Amor de Dios que colma mi alma.
Además, pronto comenzaremos con las actividades de la Fundación Esmeralda. La nueva meta de mi vida. Son tantas y pequeñas cosas que no me alcanzaría esta hoja para contarte. Dejo más para otra. Tal vez en la próxima ya esté concreto mi sueño de la PC. Bueno, besos a Ernesto, el resto de la familia y en especial al pedacito de cielo que tienen en Isabel. Y a tí, te abrazo en mi corazón con el mejor afecto de tu amiga que nunca te olvida y reza por tí.
María del Carmen

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