De Mariángela a Mamita, Santiago, 27 de septiembre de 1994

Mamita:
Estoy en deuda corresponsal con toda la familia y también con mis amigos, me está costando un triunfo escribir, sin embargo espero cartas con la misma sed que un náufrago espera un poco de agua dulce y me hacen el mismo efecto.
Ayer volvía de la Clínica Alemana cuando me encontré tu carta, la larga, la cortita la recibí la semana pasada también volviendo del dentista, en los dos casos fue como encontrarme a Papá Noel y los Reyes Magos esperándome en casa, gracias.
El asunto de mis muelas bien podría servir de base para una comedia de enredos si no fuera porque casi se convierte en tragedia y porque, ¡caramba!!!, las muelas son mías…
Ya te había contado que tenía algunos problemas, que me habían hecho dos conductos en las muelas de abajo y que la de arriba me dolía porque apretando yo había roto la emplomadura, etc… etc… que nuestro dentista con paciencia infinita me hacía una y otra vez la emplomadura que yo me empeñaba en romper por las noches. Como verás con leves modificaciones yo puedo ser tan protagonista como aquella princesita del cuento que gastaba los zapatos bailando toda la noche.
La cosa es que después del tercer arreglo me siguió molestando, pero como ya no era dolor intenso sino molestia me dio vergüenza seguir hinchando (me cobran menos, pero me cobran), pensé que estaba muy inflamada la zona y que había que esperar un poco más. Finalmente el martes pasado, creo que era 20, luego de pasar el 19 que aquí es fiesta muy mal (incluso intenté hablar con Chita por teléfono por su cumple, pero no me podía comunicar y entre el dolor y el teléfono….), la cosa es que me fui a ver al dentista, me dijo que me había roto de vuelta la emplomadura y la volvió a cambiar, el miércoles me dolía más que antes, lo llamé por teléfono y me dijo… «bueno, va a haber que hacer un conducto, venite mañana».
Al día siguiente yo, además del dolor que era terrible sentía el paladar hinchado, así que le dije al dentista que me parecía que eso era una infección, me dijo que de ninguna manera, que todo eso era debido al traumatismo que tenía de tanto apretar, pero que no se atrevía a meterse en esa muela porque en la radiografía salían los conductos tapados, que era mejor que me viera un especialista. Cuestión que allí mismo llamó a un super especialista en conductos que me dio hora para el viernes, no sé como llegué al viernes, ya no había calmante posible, tenía el paladar efectivamente hinchado y un dolor atroz.
El superespecialista confirmó diagnóstico, dijo que era muy difícil entrar en esa muela, que la iba a limar para que no me golpeara tanto y que el martes volviera que me hacía el tratamiento completo, yo insistí con mi paladar y con la posibilidad de infección, se rio de mí.
Para que voy a decirte lo que fueron el viernes, el sábado y el domingo, el dolor era inaguantable y los calmantes eran como nada, finalmente el domingo a la tarde el paladar no me entraba en la boca, lo único que me calmaba un poco era el hielo y decidí llamar a mi dentista, por una de esas suertes providenciales no estaba en su casa y también por suerte providencia me decidí a ir a la guardia de la clínica alemana, cagada de susto como podrás imaginarte, porque… ¿qué dentista quiere hacer guardia un domingo a la noche?, pensé que me iba a encontrar con algún chico recién recibido o, peor aún con algún viejo que no consigue ganarse la vida de otro modo.
Bueno, me tocaba un poco de suerte en esta historia y así fue, primero porque la urgencia de la clínica alemana es de primera, pero además como los fines de semana llegan cualquier cantidad de accidentados en auto o moto con los dientes saliéndose por la nuca, tienen cirujanos dentistas de primera haciendo guardia, no se quedan allí sino que los llaman cuando llega un paciente. Llegó este pobre doctor seguramente pensando que una vieja hinchapelotas con dolor de muelas por no ir a un dentista a tiempo lo sacaba de su casa a esa hora, pero me abrió la boca, después que yo le contara la historia de la muela y empezó a gritar, insultar y clamar al cielo. Lo que tenía era una infección padre, que a esa altura ya me tomaba dos muelas y no una, un absceso en el paladar terrible que ningún dentista podía pasar por alto por mucho que yo apretara las muelas al dormir y que era una verdadera bomba de tiempo, me pidió que por favor no le dijera los nombres de los dos dentistas que me habían visto pero que por lo que yo más quisiera no volviera a verlos, me explicó que el sólo podía atender urgencias así que sólo iba a punzar en absceso y trepanar las dos muelas comprometidas (me asusté pero le dicen trepanar a abrir la muela y matar el nervio, o sea la primer parte del tratamiento de conducto) de todas maneras nadie podía hacer más en ese momento porque había que dejar desinfectante drenando dentro de las muelas y tratarme con antibiótico unos días antes de seguir.
Bueno, me sacó una radiografía, cada cosa que veía lo hacía enojarse un poco más, me anestesió con una maestría increíble y empezó a punzar el paladar, entre insultos sacó ¡dos jeringas!!! llenas de pus, me decía…
-Mire, esto es igual que una apendicitis, si se inflama y, más aún, si se infecta y hay peritonitis, el único remedio es extirpar el apéndice, si no lo hace… bueno mejor del dolor no le hablo porque ya lo sintió, pero además es una bomba de tiempo…. ¡No vaya a tragar!!! ¡No vaya a tragar!!!
Finalmente limpió todo y se metió en las muelas, sacó unos nervios asquerosos de infectados todo rápido (al pobre lo debían estar esperando para comer), me recetó un antibiótico y un calmante más fuerte, me dijo también que en la clínica había un especialista muy bueno que podía terminar el trabajo pero que en todo caso cualquiera daba igual siempre y cuando no fuera el que me había atendido hasta ahora, también me dijo que la dificultad de esa muela no era tal, que había entrado en todos los conductos sin ningún problema.
Cuando se fue la anestesia el dolor era horrible, claro tenía el paladar hecho tiras y todos los huesos de la boca machucados, pero ya se notaba diferente así que me resigné a lo que debía ser mi última noche de terror. Ayer a la mañana me vio el especialista de la clínica, constató todo lo hecho y me dijo que había que esperar a que la infección retrocediese un poco más, en eso estamos, supuestamente mañana me terminan esto, después veremos.
Ya me siento un poco mejor, por lo menos no me duele tanto, sólo tengo la zona un poco sensible, igual no me siento nada bien, creo que por la cantidad de remedios que estoy tomando. En todo caso creo que me salvé de una buena.
Lo del trabajo parece que marcha aunque todavía nada oficial, supuestamente empezaríamos en octubre, ya tuve varias entrevistas con la dueña y el proyecto inicial, que es una revista internacional de comercio y política exterior, me parece un proyecto bastante viable, tiene en marcha otro asunto de una fundación para preservar los valores morales no sé muy bien de quién, que se va a llamar Fundación David y que tiene el apoyo del Vaticano, Israel y varias embajadas del primer mundo, no puedo con mis prejuicios, cada uno los tiene para el lado que puede, a mí la fundación me parece un tanto descabellada pero…
En fin, lo más necesario era el trabajo y parece que voy a tenerlo muy prontito, estoy convencida que tengo que empezar por ahí y después tratar de desenrollar toda la madeja de problemas o angustias que tengo adentro, pero sin plata no puedo hacer nada, así que esto es lo más importante, una vez que esté trabajando ya veré la forma de estar más cerca de mis hijas, esto que ocurre (la distancia, digo) es algo que jamás debió ocurrir, ahora tengo que ver como lo arreglo. me doy cuenta que no va a ser fácil porque demasiadas personas están comprometidas afectivamente en esta historia y puede que más de una sufra pero también me doy cuenta de que hasta ahora las que más hemos sufrido somos las chicas y yo y no me parece justo. supuestamente yo recibo amor a cambio de este sufrimiento pero ellas no reciben nada y lo peor es que la clase de sufrimiento que están pasando puede comprometer gravemente su futuro, esto no me lo perdonaría jamás.
No me preguntes cómo voy a hacer, si bien Santiago no me parece un lugar amable, tampoco Buenos Aires se caracteriza por eso, es más, sé que significaría empezar de cero absolutamente, que voy a tener que volver a pagar derecho de piso y van…
Lo cierto es que no tengo opción, no voy a volver a tontas y locas, primero voy a juntar algo de plata y también a tratar de conseguir un trabajo allá, sin casa y sin trabajo es imposible, también tengo que acostumbrarme a la idea de ver a Andrés una vez cada tanto.
Hoy es jueves, por fin puedo continuar la carta, recién leí unos párrafos (los últimos) y casi los borro, pero tenemos un pacto y eso es más o menos lo que siento, por supuesto que no me debes tomar muy en serio, de repente encuentro alguna solución mejor o tal vez me gano el Loto y pudo viajar cuando se me ocurra y no estar pensando en el frío, el calor, la lluvia, la fiebre de Solcito, los exámenes de Natacha y el terrible fantasma del abandono que me persigue noche y día, implacable.
El día que fuiste a visitar a Sol yo llamé por la noche, tenía que terminar de arreglar el asunto de las tarjetas de crédito pero además, y fundamentalmente, estaba preocupada por ella, mi bebé estaba enferma y yo aquí como la peor de las inútiles, sé que la familia no puede ocuparse demasiado y no la culpo, sin embargo no puedo dejar de pensar cuántas veces me quedé a hacerle compañía a alguna de mis sobrinas cuando estaban enfermas, incluso ahora de grandes pasé un día completo al lado de Nuria con baricela y también pasé la navidad con Laureana que estaba con fiebre, en realidad lo hice porque quise hacerlo y sé perfectamente que Florencia no lo puede hacer en este momento y que no es que no quiera, pero con esta sensibilidad enfermiza que tengo no pude dejar de pensar que tal vez Laureana o Nuria podían acercarse un ratito no más, tal vez llevarle algo de comer para que Natacha no corriera como desesperada.
Bueno, cuando Sol me dijo que habías ido a verlas un ratito, me puse a llorar, lloré de alegría mamita, estoy menos sola pensando que alguien en el mundo se preocupa por ellas en esas cosas que ellas (jodidas como la madre) no van a pedir nunca. Sé que te pidieron que no fueras, que casi casi se enojaron contigo, pero es porque no están acostumbradas a recibir y porque tenían miedo de no poder atenderte. Sol me decía «yo quería que viniera el viernes porque me iba a sentir mejor y podía atenderla como se debe, la abuela no puede cuidarme yo tengo que cuidarla a ella», claro que no te lo va a decir, lo dice como le sale a una adolescente, enojándose, aunque me prometió por teléfono que iba a llamarte pero no sé si lo habrá hecho.
En todo caso, no vayas a pensar que ese viaje fue en vano, por más corto que haya sido, las chicas, con enojo y todo, lo registraron como lo que fue, una montaña de amor y preocupación, y yo por primera vez en muchos muchos años, no sólo desde que vivo en Chile, pude dormir un poquito más tranquila, alguien más las mira con preocupación, es casi como recuperar al ángel de la guarda.
Vuelvo a mi «Tormentosa y apasionada historia de la muela N°15», pero sólo para que te quedes tranquila, ayer me terminaron los tratamientos de conducto, sigo con antibióticos y analgésicos pero en franca recuperación, el paladar está casi normal, realmente es increíble el poder de recuperación del cuerpo humano, sobre todo de la boca que ya está casi normal cuando hace tres días estaba como si hubiera pasado una cuadrilla de Vialidad Nacional de esas que rompen todo y se van.
Bueno, voy terminando, no puedo contar mucho del trabajo todavía, hoy tengo una reunión con las dueñas y otra gente que va a trabajar con nosotras (periodistas), estoy ansiosa de que ya empiece, quiero ver de qué se trata y organizarme un poco para que además de todo empecemos a programar tu visita.
Aquí el tiempo está muy raro, ha llovido, ha nevado y ha hecho un calor insoportable todo junto, estos cambios bruscos que en Buenos Aires nos parecen totalmente normales, aquí no lo son, en todo caso, por las dudas que llegue a haber un terremoto, quedate tranquila porque lo más probable es que no los pueda llamar enseguida ya que las comunicaciones son lo primero que corta, te digo que te quedes tranquila porque la zona en la que vivo es la más segura de Santiago, la casa, por ejemplo, tiene alrededor de cuarenta años, quiere decir que pasó el terremoto terrible del 65, el del 72 (creo) y el del 85 que también fue espantoso, no tiene ni una rajadura, así que no hay por qué preocuparse.
Las peonías están todas en flor, parecen pañuelos de seda lila, al lado de mi ventana hay dos tortolitas que hicieron nido, ella estuvo empollando con paciencia infinita mientras iba y venía buscando comida, los pichones ya deben haber nacido porque los papás andan de aquí para allá de nuevo, conversan y se despiojan todo el día. Por primera vez me alegró que el gato se haya ido, con Gaspar en casa no había posibilidad alguna de que ningún pichón llegara a buen término.
Creo que hay un montón de cosas que no te cuento, no sé, pero quedarán para la próxima porque si no….. esta no sale.
Saludos y besos para todos, pero todos, ahhhh, me olvidaba, anteanoche me llamó mi hermanita, ¡me dio una alegría que se acordara de mí!!! no podés imaginarte, dale besos míos y muchos. Por favor cuidate, te quiero mucho.
Besísimos Mariángela
P.D: No pongo brujita porque las q’ me quedan están tristes y yo no, estoy contenta con lo del trabajo ya te cuento en la próxima.

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