De Mariángela a Mamita, Santiago, 30 de octubre de 1994

Santiago, 30 de octubre de 1994.

Mamita:
Esta va a ser una carta cortita porque los días se me dispararon y Natacha viaja mañana a la mañana, no quise desperdiciar ni un minuto el tiempo que teníamos para estar juntas. Igual me pareció demasiado corto.
La veo bien pero demasiado cansada. bueno. ya verá ella como se organiza para seguir con sus dos carreras sin volverse loca. yo le digo que a la hora de elegir materias tiene que ser un poco más objetiva. se anotó en las cuatro más difíciles. debería hacer dos y dos cada cuatrimestre.
Me llegó. ¡por fin!. una carta de Soledad preciosísima. valía la pena esperar. y una carta del Chino, también preciosa.
No veo la hora de que me llegue la carta que me anunciaste por teléfono porque dijiste algo del libro de canciones de cuna y quiero enterarme de qué se trata. también dijiste que tenías nuevos proyectos y también quiero enterarme.
Yo estoy bastante desilusionada con el trabajo. bahhh. no con el trabajo sino con la gente, el trabajo sería precioso si efectivamente pudiera hacerlo. dirigir una revista es lo más divertido que hay, pero el nivel de improvisación de la cosa ya ha adquirido niveles alarmantes. la dueña y las personas que la rodean no parecen saber mucho de empresas ni de periodismo. tampoco de empresas periodísticas. A pesar de que la dueña trabajó en el Mercurio. pero a esta altura ya casi no le creo nada, a veces tengo la sensación de que es una mitómana absoluta y que armó todo un circo del que ella misma está convencida pero que no tiene nada que ver con la realidad.
En fin, todo es muy raro, a veces pienso que para estar siempre rodeada de cosas medio locas, uno tiene que tener una dosis de locura personal bastante grande y me asusto, me da mucho miedo, tal vez a mí me empezó a patinar la realidad y no quiero darme cuenta.
Lo cierto es que aún en el mejor de los casos no logro conocer algún sector de esta sociedad que me parezca, no digamos ya interesante, sino algo que salga de lo mediocre, me asusta mucho, pero quiero que me entiendas bien, no me asusta sólo la mediocridad que me rodea, sino esto de sentirme tan diferente a los demás. mamita, pese a la mediocridad , la superstición y la incultura que veo, yo no me siento diferente en el sentido de considerarme mejor que los demás, no es un ataque de soberbia lo que me ha dado, es algo terrible porque lleva a la soledad absoluta.
Recuerdo que en la infancia y parte de la adolescencia me sentía así, yo era distinta a mis compañeras, totalmente distinta. sentía distintas cosas, sabía distintas cosas y hasta me vestía diferente, dios, hubiera dado cualquier cosa por ser como las demás, cuando digo cualquier cosa es realmente cualquier cosa.
Luego fui creciendo. un poco a los golpes, sin embargo logré amigarme con parte de esa diferencia, nunca dejé de sentirla del todo, pero empecé a encontrar agujeros y rincones que me eran favorables, personas que parecían entender o sentir si no como yo, por lo menos algo parecido. Luego llegaron las nenas y allí definitivamente encontré un objetivo, todo parecía tener sentido incluso el sufrimiento, las diferencias ya no fueron terribles, fueron importantes, yo quería un mundo diferente porque era diferente y eso estaba bien, también era posible, por ellas todo era posible.
Aquí de nuevo me pesa la diferencia, estoy lejos de mis hijas y la diferencia ya no es necesaria, ahora me pesa, ahora odio pensar más o más profundo que las personas que me rodean, ahora ver más lejos no me duele y me alegra al mismo tiempo, ahora sólo me duele. Cambiar al mundo ya no es posible en este lugar, todos están orgullosos de lo que tienen sin darse cuenta de que están sentados sobre un montón de basura, teniendo hijos iguales que todos los demás, mediocres y alegres de que la basura exista, me da miedo, mamá, porque a mi me lastiman y ya no me importa, pero yo tuve hijas distintas mamá y las van a hacer picadillo. Creo que no puedo soportarlo.
Bueno, tampoco te asustes, escribo esto y pienso las cosas que pienso pero igual me levanto todos los días y cuando me toca trabajar soy la más lúcida y la más creativa, también eficiente y también mentirosa porque no digo todo lo que pienso.
A veces me despierto a la noche y pienso que no puede ser cierto, que esto que pasa no es mi vida sino sólo una pesadilla, esto no me está pasando a mi, trato de recobrar cordura y pensar despacito, despacito hasta encontrar una salida, no diciendo que esto no puede ser sino una salida de verdad, aceptando esta realidad y logrando una solución que me haga ver las cosas de otra manera, de vuelta quiero ser como ellos, de vuelta estoy sufriendo como en el colegio.
Más que nunca pienso que es verdad aquello de que uno es artífice de su propio destino, así que esto que tengo lo hice yo solita, no me preguntes como, pero es así, yo sola llegué hasta aquí y yo sola tengo que encontrar la salida. Lo peor de todo no es que estoy sufriendo sino que hago sufrir.
No debería contarte todo esto, pero…. a quién si no? no quiero que te preocupes quiero que logres estar bien, porque entonces yo también tendré esperanzas.
Mami, quiero escribirle a Sol y se me hace tarde, prometo escribirte pronto, no me hagas mucho caso sólo me desahogo un poco escribiendo. Cuidate, te quiero mucho.
besísimos
Mariángela

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