De Mariángela a Mamita, Santiago, 5 de agosto de 1994

Santiago, 5 de agosto de 1994.

Mamita:
¡Justo a tiempo!!!, tu carta llegó ayer a la tarde, en uno de esos días en que yo me sentía terriblemente sola, como si me hubieran disparado al espacio sideral y se hubiesen olvidado de mí.
Bueno, parece que esto va a ser una carta por entregas, el viernes (hoy es lunes) empecé la carta con mucho entusiasmo y no pude pasar de las cuatro primeras líneas, primero me llamó una amiga a la que conocí trabajando en la FAO y que ha sido muy buena conmigo, está ahora con una depresión profunda y de repente cae en unos pozos de angustia terribles que sólo calma hablando conmigo, está absolutamente convencida de que nadie más la entiende, por suerte conseguí que vaya a ver a un psiquiatra después de explicarle de mil maneras que yo sólo puedo acompañar pero no ayudar, ya que no puedo ser para nada objetiva, de todas maneras siempre pasa lo mismo, en los momentos en que se producen las crisis nunca está el psiquiatra cerca. Después de la sesión telefónicoterapeutica llegó Andrés a almorzar en casa porque nos habían invitado a pasar el fin de semana en CON-CON, que es una playa al lado de Viña del Mar, así que almorzamos y nos vinieron a buscar, ya no pude seguir escribiendo.
Yo había dudado bastante si aceptar o no ese fin de semana, los que nos invitaron son buenos amigos pero como con todos aquí yo no tengo mucho que ver con ellos, me refiero a ideas y forma de vida, si se trata de pasar un rato juntos todo está bien, pero pasar todo un fin de semana en una cabañita de dos por dos, sin escapatoria posible y poniendo cara de ¿que bien lo estoy pasando!!! todo el tiempo, realmente en este momento me agota, para ser franca lo pasé pésimo.
Bueno, ya pasó, te decía que tu carta llegó justo a tiempo, me hace mucha falta recibir noticias y palabras de allende los Andes, el teléfono es un desastre porque uno no llega a decir nada y encima cuesta caro. Todavía no tengo ninguna noticia concreta acerca de un trabajo, pese a que he visto a un montón de gente y empresas, francamente creo que es difícil que algo salga. Mi salud está muchísimo mejor, ya me hice nuevos análisis y aparte del colesterol que no baja tanto como debiera el resto está bien, parece que estoy condenada a hacer dieta en serio. No creas que me preocupa mucho, me tiento menos fácilmente que antes, el único peligro sería que la Rubia me mandara chorizos de Chivilcoy.
Hago esfuerzos sobrehumanos por estar bien, en general lo consigo, cualquier cosa está bien con tal de distraerme, la tele, un libro, salir a caminar o a mirar vidrieras que no veo realmente, tratar de ayudar a otros, tejerle una bufanda a Andrés (que por cierto está quedando muy bien, además me tiene las manos ocupadas y no extraño tanto el cigarrillo), en general consigo un equilibrio aceptable, como diría la Pasionaria… «no pasarán», pero lo cierto es que por momentos me siento terriblemente sola, aquí, mi único amigo de verdad, mi único confidente y mi único afecto con mayúsculas es Andrés, soy consciente de que no puedo cargarlo con todo el peso de mis problemas de manera que trato de evitarle por lo menos una parte, no sé si lo logro.
Algo que parecía tan sencillo como tener un trabajo digno y vivir con mis hijas, siempre me resultó difícil, pero ahora se me ha escurrido literalmente entre los dedos y no logro entender cómo sucedió, yo no quiero ser rica ni tampoco quiero ser reina, no era tanto lo que pedía y estaba absolutamente dispuesta a esforzarme por lograrlo, parece, y tengo que lograr aceptarlo, que el esfuerzo debe ser mayor y los resultados esperados aún menores.
Bueno mamita, como ves sólo te tiro problemas, eso es para que veas hasta que punto sí te considero mi madre y te acepto como tal (no vuelvas a preguntar tonterías), me encantaría que me cuentes que pese al frío llamaste a un remise y te fuiste de paseo, total después… ¿quién nos quita lo bailado?.
Si ves a mis hijas deciles que las quiero muchísimo, yo siempre se los digo pero me parece que necesitan refuerzos, mimalas un poquito de mi parte.
Muchos besos a tías y ginigers, a ver si alguno se anima a escribirme.
Para vos un beso grandote, grandote, cuidate mucho y escribime en cuanto puedas, nos encantó la amenaza de venir a vernos, por ahora el invierno está empeñado en tirar grisura, lluvia, nieve y un frío que no se aguanta, pero supongo que para mediados de septiembre la cosa se pondrá primaveral y podremos recibirte sin temor a «enfriamientos» y con mucha alegría.
besísimos,
Mariángela

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