De Mariángela a «Queridísimos», Santiago, 26 de marzo de 1994

Queridísimos:
No me pregunten cómo ocurren estas cosas, lo cierto es que se me paso marzo y yo no me senté a escribir ni una nota.
Tal vez me esté volviendo ágrafa totalmente de tanto corregir documentos de la FAO, además me sucede algo curioso, pareciera que últimamente el tiempo y el espacio se me han distorsionado hasta convertirse en una especie de masa amorfa, por momentos parece que hasta hace un ratito yo estaba conversando con ustedes y con mi hermana, con los chicos y las tías, otras veces parece que hubieran pasado siglos y no sé muy bien ni donde estoy ni que hago aquí.
Hoy viaja Soledad y tengo el corazón apretado por una nueva partida, sé que así debe ser pero…. ya no tengo contrato así que en la próxima semana voy a tener tiempo para escribirle a todo el mundo, espero encontrarme en el espacio correcto y en el lugar preciso. Hay días que no me encuentro a mi misma por más que busco por todos lados.
Entre todas las cosas que les debo, que son muchas, les debo una carta larga y cálida, si es posible, también divertida.
Les tengo que pedir un favor muy grande, que tiene que ver con Solcito, yo sé de más que la adoran lo mismo que a Natacha, y que harían cualquier cosa por ella, estoy un poco preocupada porque la noto deprimida, no es nada grave en realidad, se trata de una de las tantas crisis de crecimiento que deberá pasar en su vida. Pero Sol es hipersensible y cada cosa que le pasa le deja su huella profunda.
Se trata de sus famosas materias, traten de no presionarla demasiado, su crisis actual tiene que ver con que «casi» terminó una etapa, que por cierto fue bastante dura y accidentada, y tiene que comenzar otra con toda la incertidumbre y ansiedad que se siente en estos casos, también sin la mamá a su lado.
Conversamos mucho en estos días, mi conclusión fue decirle que tenía que tomar ella una decisión interna al respecto, tranquila y meditada. Si decide que dar las materias es lo más importante ahora, simplemente debe hacerlo, pero también puede decidir que no hay demasiado apuro, entonces dedicar la fuerza y el entusiasmo a cualquier otra cosa que quiera hacer. Tal vez ustedes, las tías, Florencia, no puedan comprender esta forma de ver las cosas, pero conozco a Soledad y sé que lo único que no puede soportar son ciertas presiones, sobre todo de las personas que quiere y la quieren.
Ofrezcánle ayuda pero no le estén preguntando todo el tiempo si se levantó a estudiar o no, por sobre todo respeten su decisión, yo sé que lo hacen, pero es importante que ella también lo sepa.
Si tienen ánimo y fuerza para semejante tarea, sería bueno que se lo hicieran entender a las tías, no me da el tiempo para escribirles ahora.
Hay que salir para el aeropuerto en 15 minutos y quiero mandarle una nota a Florencia, perdonen por la carta tan apurada y pedigüeña, pero todavía tengo rincones de hija, y para eso estamos las hijas ¿verdad?…
Los quiero muchísimo. ahhhh!!! no se olviden de que este es el año de cincuentenario, ¿no mandaron a hacer afiches alusivos? pues ya va siendo hora, que octubre se acerca.
Besísimos
los quiero mucho
Mariángela

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