De Raquel a Dome Querido, Balneario Rita, 20 de enero de 1961

Balneario Rita 20-1-61

Dome querido:

Estoy casi inconscientemente otra vez aquí frente a una hoja de papel, una lapicera y fotografía en un lugar de ensueño donde el silencio y la paz son los que reinan. 

Como ya te conté en mi carta anterior estamos viviendo en una colonia donde hay alrededor de cien chicos con sus curiosidades y dos padres, con todos ellos nos llevamos muy bien a pesar de que a veces surgen algunos problemas. 

De la capilla, que es donde está el Padre Florencio con los muchachos estamos a una distancia de 7 cuadras y de la playa a 15 cuadras, así que puedes imaginar que nos pasamos el día caminando. 

Estoy comiendo mucho y creo que estoy engordando, también te diré que estoy quemadísima, cosa que me hace sufrir bastante. 

En cuanto al regreso, sé que saldremos el domingo 29 a las 7 de la mañana de aquí, pero no se puede calcular la hora y el lugar que llegaremos, en caso de asegurarme sobre esto te mando telegrama. 

No recuerdo si es que te había contado que es un pueblo casi totalmente despoblado y con falta de comodidades y negocios. 

Los días que aquí estamos pasando son deliciosos pero al llegar la hora en que no encontrábamos siento que me falta algo, y ese algo eres tú que aunque yo te hable y te diga todo lo que siento, todo lo que te extraño, todo lo que te necesito en una palabra todo lo que te quiero, tú no me escuchas, no me contestas. 

Ayer a la tarde encontrandome sola frente altar, lloré con un algo que yo nunca había sentido y entre las lágrimas hablaba con Dios y le pedía que me hiciera quererte y, que me quieras mucho para que así el día en que El disponga nos unamos definitivamente bendecidos en su nombre y le digamos juntos que le queremos muchos hijos para ponerlos a su santo servicio. Y por último le rogué con fervor que no nos abandonará nunca y que si alguna vez faltábamos a sus leyes haríamos de inmediato el propósito de enmendarnos. 

Por momentos las dudas vuelven a asaltarme sin que yo lo quiera, aunque yo te tenga mucha confianza se me corren ciertas cosas que no me explico de donde salen. 

Aunque comprenda que aún no has tenido tiempo de recibir y contestar mi carta anterior, es algo instintivo que cada vez que el joven que recibe la correspondencia tiene todas las cartas e la mano, tiemblo de alegría con solo pensar que puede haber algo para mi.

Bueno termino, despidiéndome de ti muy cariñosamente, quien te quiere más de lo que pensas. Tuya

Raquel. 

PD: Perdoname la letra y las tachaduras


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