De Rasputín a Nicolás II, 17 de julio de 1914

Querido amigo:

Diré otra vez que una nube amenazadora se cierne sobre Rusia, mucha pena y dolor, es oscuro y no hay un rayo de esperanza. Un mar de lágrimas, inconmensurable, ¿y en cuanto a la sangre? ¿Qué puedo decir? No hay palabras: un horror indescriptible. Sé que todos te piden la guerra, evidentemente no se dan cuenta de que supone la ruina. Duro es el castigo del Señor cuando quita la razón; es el principio del fin. Eres el zar, el Padre del pueblo; no permitas que los locos triunfen y se destruyan a sí mismos y al pueblo. Sí, conquistarán Alemania, pero ¿y Rusia? Si uno lo piensa, nunca, en toda la historia, nadie ha sufrido tanto como Rusia, ahogada en su propia sangre. Grande será la ruina, un pesar sin fin.

Grigori

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