De Susana para Querido Héctor, 12 de septiembre de 1959

Mar del plata, setiembre 12 de 1959

Querido Hector: 

Voy a volcar en estas líneas todo mi sentir, quiero que así lo entiendas y que no creas como sabes decirme, que trato de dominarte; simplemente te lo hago saber por escrito, para estas discusiones que ha nada llevan y que sepan inevitables, si hablamos. 

Héctor tengo ahora la seguridad de que los 1500$ nunca los prestaste a tu padre, pero esto ya carece de importancia, quiero que si en realidad los podes recuperar devuelvas a tu papá lo que le debes y si existe alguna otra deuda, tambien la arregles. Nunca, en ningún momento se te ocurra pedir prestado ese dinero para darmelo, pensa que no tendria ningun valor, No me importa tampoco saber que hiciste, si eso es lo que piensas.

Hoy, es decir hace varios días me siento triste, es que sin darte cuenta vas cambiando, te pones nervioso, te enojas por tonterías, ni seda, date cuenta que eso se debe al mal dormir, por un lado y los problemas que ye traen aparejados esas trasnochadas, hacelo, sí, sos libre, pero moderado, y no hagas eco en mi, pensa que no es mi culpa, que te quiero y sufro. 

Creia que estos pequeños problemas los habiamos subsanado, al darme cuenta que no es así, las ilusiones caen, y en su caida han llevado miles de proyectos y esperanzas del mañana. 

No trato de indicarte el camino a seguir, quiero recordarte tu prometer hace una semana y de miles de veces, ahora, si hoy cambias, vida nueva, vos no mereces esto?? cierto, que son tus palabras? podes decir a conciencia que cumpliste?

Este tema ha sido tocado tantas veces, que quizás te canse, si esta carta merece que me reproches algo, no lo hagas perdona, como lo he hecho yo, otras veces si por el contrario llevo razón, tu comportamiento en lo sucesivo me lo diría, no me prometas nada, directamente cumpli. 

A pesar de todo soy feliz, cuando estas conmigo, pero cuando estoy sola pienso, pienso… me desespero, de nada sirve, solo esto importa. Te quiero para siempre, mi vida es tuya y nada igualara la dicha de saberte mio. 

Sé que me queres, y por eso a mi vez voy a prometerte algo que te va a gustar, en lo sucesivo no volvere a tocar este tema, y a fin de mes me limitare a preguntarte si tenés algo para mí, si la respuesta es no, a lo sumo verás una carita triste por un día, si rompo mi promesa estas autorizado a no contestarme y a imponerme el castigo que creas que merezca. 

Si sobre estas lineas queréis decirme algo, hace, pero pensa que no quiero nunca mas tocar el tema ni pelear, a lo sumo me podrias decir tenés razón o no tenés razón de cualquier manera el tiempo lo dirá. 

Siempre tuya.

Susana

P.D. Olvidaba decirte que ¡te adoro!


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