De Tito a Queridísima preciosisima mía, 18 de marzo de 1932

Marzo 18 de 1932

Queridísima preciosisima mía:

Yo también estoy contento por ser esta la última carta que te escribo. Dos días más y la chiquitita querida está otra vez conmigo. No te figuras como deseo que llegue el domingo aunque estés resfriada y con la nariz hecha un tomatito y los ojos un río.

¡Que me importa todo eso si te tengo de nuevo a mi lado! Total con unos baños de mostaza está todo arreglado. No por eso voy a dejarte de querer. ¿No es cierto Bichi?

Yo animaba la esperanza que por ser la última fuese una carta mucho más extensa, y cariñosita puesto que la mía lo era, y en ella te decía infinidad de cositas lindas. 

Pero no importa, la certidumbre de tenerte conmigo dentro de unas horas, podría decir, es superior a todas las bellezas que pudiste haberme dicho en tu cartita.

Mi muñequita mimosa, yo te adoro y no hay mayor dicha que tu llegada. Ojalá se cumplan tus deseos, que también son míos y podamos estar un buen rato juntos el domingo y nos veamos también el Lunes. ¡Hay tantas cosas que decirte y tanto que mirarte!

Estoy loco Bichi para que llegue corriendo el día de estar con vos. Estoy enamoradísimo de mi belleza y mi ilusión, te adoro mas que nunca mi Bichito malucho. 

Te estoy escribiendo con la lapicera que me regalaste y hasta la letra parece haber mejorado -pura ilusión-, menos mal que me doy cuenta cabal de ello. No me parece que yo te quiera, es mucho más que eso, te adoro mi Bebita lindisima, estoy desesperado por verte.

Anoche estuvimos en lo de María, de lo que me alegro, pues es difícil que después lo haga y como siempre, recordándote y hablando de lo mucho que te quiero y lo feliz que seré una vez casado con mi almita.

Me tienes que prometer que cuando estés aqui, me has de dar tu impresión sobre mi penúltima carta ¿Verdad que asi lo harás?

Tengo unas ganitas horribles de darte muchísimos besitos y decirte que te quiero con locura. 

Cuando dices en tu carta que te ibas a probar un dobladillo por el casamiento, me hice la ilusión que era para el nuestro y me puse contentísimo. Vamos a ver si nosotros podemos hacer otra (¿?). ¿No Bichi? 

No hago más que pensar en la alegría del Domingo y no puedo coordinar ideas. Esta carta es completamente deshilvanada.

Pero da lo mismo. Yo te adoro inmensamente y eso justifica la locura de esta carta hecha a pedazos de mi corazón que te lo ofrezco para que le des un besito lindo y me lo traigas el día feliz. 

Mi mujercita querida, tu sobrecito forrado en gris se me antoja completamente paradojal; el gris es una cosa tan triste y vienen en él unas cosas tan lindas y felices. ¿NO se te ocurrió eso? ¿Que dice mi preciosa querida de mis hobbys?

¿Lo quiere mucho a su marido usted?

Yo no hago mas que pensar en el dia que van a venir y nada más ¿Sabes? No me preguntes otra cosa porque ahora nada sé, ni siquiera escribir. Lo único que siento es que te adoro, pero tampoco puedo pensarlo, tan fantástica es la alegría y el deseo de verte, me resulta pícaro y preciosísimo.

¡Cómo la quiero Bichi! ¡Cuántas gatitas de verla!

¡Si no hago otra cosa que pensar en ese dia! Te adoro con toda mi alma mi (¿?) linda. ¡Cuando te agarre Bichi! Te voy a hundir la carita de tantos besos y caricias. 

Me vas a disculpar mi querida pero estoy nada más que viéndote y podrás imaginarte que no hay nada más atractivo y alegre que eso y por ende me es dificultoso ponerme en la realidad y escribirte de corrido, como soñando con mi alma.

Te veo como aquel día que te ibas a Mar del Plata, cuando andabas caminando a gran velocidad y te bailaban los senitos. 

Tenias la carita risueña y estabas hecha un amor.

¡Como te quiero mi Bichi! ¡Que ganas de estar con vos!

Va a ser estupendo, sublime, maravilloso, delicioso, alegre.

No te das una idea de lo nervioso que estoy y que te escribo. 

Estoy loco por verte, te quiero, te adoro, te recuerdo, sos mi ilusión, mi vida toda, ¡mi linda muñequita mimosa!

¡Que enamorado Bichi, ya lo verás! Te adoro, sí te adoro porque eres todo para mí. Sos la ilusión de mi vida, mi pasión. Te adoro ¡Dios quiera que vos también sientas ese cariño por mi!

Yo me muero sin vos. ¡Cuanta falta me haces! Bichi, grito que te quiero, que estoy locamente enamorado de mi linda mujercita mimosa. ¿Me querrás mucho siempre? ¿De veras Bichi? ¿Estas enamorada de mi?

Contento, contento, muy contento de adorarte en toda mi alma y para siempre. 

Deseame que llegue el domingo, para decirte lo mucho que te adoro. ¡Vení pronto Bichi!

Desesperado de amor y de alegría, te digo de nuevo que te adoro, así grande TE ADORO.

¿Me quieres asi como te quiero, que no vivo nada más que para vos?

Mira que siento que estoy enamoradisimo y que sos mi única dicha y toda mi vida…

¿Verdad que te haré feliz? Vos lo sientes ¿Verdad?

¿De veras que me vas a queres mucho siempre y con ganitas?

Te adoro horriblemente. Hasta el domingo

Tito. 

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp