De Tito para Bebito querida, 25 de febrero de 1933

Febrero 25 de 1933

Bebita querida: 

Llegó tu cartita querida en momentos que yo estaba sentado en mi camita leyendo. Era por supuesto la hora de la siesta. Llamarte cariñosamente Bochita, Cococha, etc., con ese diminutivo íntimo y cordial que da la sensación de algo pequeñito y lindo a lo que hay que cuidar y querer mucho, que por otra parte, implica algo así, como una posesión, es decir como una cosa que es mía sola, me parece tan grato, me produce tanto placer, me recuerda momentos tan divinos, que por si solo basta para ser feliz a pesar de la distancia que nos separa.

Estoy tan enamorado de mi almita querida que no me me resiento por haberme dejado tiradito toda una noche y la mañana siguiente por ir al cine. A propósito del club ¿no sacaron la rifa para el automóvil?

Bichita mía, mi regularización en la lista de exámenes de (¿?) es un hecho. 

La muela que le saqué a Guillermo ha sido todo un éxito de técnica. Estoy por ello muy satisfecho y estuve tanquilísimo a pesar de ser la primera vez que me encontraba completamente solo ante el sillón dental. Fue sin jactancia una de las mejores extracciones que he efectuado. 

Guillermo, al principio bostezaba. Yo creo que fue de nervioso pero una vez que vio como le inyectaba la anestesia con mano suave (palabra de él) y que a los cinco minutos tal como yo le había dicho empezó a sentir el hormigueo característico en la mitad del labio, sintiendo que se había tomado la anestesia, ya me había tomado confianza y está muy contento de mi persona profesional. 

Bueno ya he hablado mucho del yo Dentista y es preciso que hable del yo afectivo que en estos momentos es más apropiado e importante. 

Mami, te diré que yo tengo en preparación 2 (¿?) que las he conseguido en el sirviente de (¿?) Escorpión y una incrustación a María, la chica de casa. Como te imaginarás son trabajos en los que yo tengo que pagar el material, pero en fin, siempre que sea para nuestro beneficio no importa ¿No te parece mi querida?

Ayer mismo, le mandé, bajo sobre certificado, mi libreta de trabajos prácticos, al jefe que tan gentilmente me favorece, para que lo firme, de manera que ya está todo terminado en lo que respecta a mi credencial de alumno regular. ¿Estas contenta mi adorada mujercita?

Puedes estar tranquila, no hay picardías que puedan ofenderte, me porto bien, sólo me ocupo de mi próximo examen.

Mamocha preciosa y queridísima, te adoro con toda mi alma y como el día que tuve que venirme, te extraño bárbaramente y no pienso otra cosa que no sea en mi trabajo para matar los días y esperar que llegue mi prueba, con la esperanza por cierto de una vez, si Dios quiere, recibido, poder hacerte una visita y si las circunstancias lo permiten, regresar con vos a Buenos Aires. Va a ser, de realizarse, el viaje mas lindo que yo haya hecho en mi vida. ¿Te imaginas la alegría que vendremos juntitos en el tren?

Dejará de ser el viaje triste y desagradable de otras veces, cuando me tocaba la fecha del regreso. 

Te adoro más que nunca 

Tito

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