De Marilyn Monroe a Lee – Los Angeles

Querido Lee:

Me da mucha vergüenza empezar así, pero gracias por entenderme y haber cambiado mi vida, aunque la hayas cambiado sigo perdida, quiero decir que no logro centrarme. Pienso que debe de ser porque todo actúa en contra de mi concentración, todo lo que uno hace o vive es imposible casi. En una ocasión dijiste, la primera vez que te oí hablar en el Actor’s Studio, que la concentración es lo único que hay entre el actor y el suicidio. En cuanto piso el escenario pierdo la relajación mental por algún motivo, hasta ahí llega mi concentración.

Mi voluntad es débil, pero no puedo soportarlo todo. Sueno loca pero es que creo que me estoy volviendo loca. Gracias por dejar que Paula me ayude en la película. Es la única mujer realmente afectuosa que he conocido. Me basta con ponerme delante de una cámara y sentir que me abandona la concentración y todo lo que he intentado aprender. Entonces, me siento como si no existiera para la raza humana.

Con cariño Marylin

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