Adiós que se va Segundo 
en un buque navegando, 
las niñas que lo querían 
casi se han muerto llorando.

Déjenlo que se vaya, 
no lo sujeten, 
déjenlo que navegue, 
cinco o seis meses.

Cinco o seis meses, sí, 
yo le escribiera, 
pá decirle a Segundo 
que se volviera.

Cierto yo le escribiera 
que se volviera.


Violeta Parra

Publicado en www.cancioneros.com

Categorías: Cartas de ficción

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