Tengo una casa tranquila, 
al centro, en la capital, 
situada en un buen lugar, 
lejos del mar y su orilla. 

Vengo de buena familia 
de artistas y jornaleros 
y tengo además el pelo 
como azabache encendido 

Tengo, si acaso, un camino, 
una voz y un buen empleo… 

Tengo, como el que bien manda 
amor limpio y a su tiempo: 
cuando uno va muriendo 
otro ya mi sueño ataca. 

Cerca, una voz me arrebata, 
frágil, una bailarina 
que se acomoda a mi vida 
como canario a su jaula 
y que a mi rosal no arranca 
la flor con su maravilla… 

Aficionado a la vida 
y educado a mi manera 
me paseo entre las penas, 
lo mismo que en la alegría, 
tengo además, cada día, 
la ropa limpia y cercana. 

Tengo, a mi pesar, 
hermanas que se están enamorando 
y que ya se están casando 
llenando de hombres la casa… 

Aunque no soy del alcohol 
un esclavo si he bebido 
y en sus brazos he caído, 
¡ay!, ya más de una ocasión, 
no descuido mi expresión, 
pues no soy bien parecido 
y lo que me he merecido 
lo he tenido sin desplantes, 

Por eso, pal’ que me aguante: 
mi amistad y agradecido… 
por eso, pal’ que me aguante: 
Amaury, mucho gusto… y agradecido.

Amaury Pérez


Publicado en 
Acuérdate de abril, 1976

Categorías: Cartas de ficción

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