Perdón hermano mío si te digo 
que ganas de escribirte no he tenido 
no sé si es el encierro 
no sé si es la comida 
o el tiempo que ya llevo en esta vida.

Lo cierto es que el zoológico deprime 
y el mal no se redime sin cariño 
si no es por esos niños 
que acercan su alegría 
sería más amargo todavía. 

A ti te irá mejor, espero 
viajando por el mundo entero 
aunque el domador, según me cuentas 
te obligue a trabajar más de la cuenta. 

Tú tienes que entender, hermano 
que el alma tiene de villano 
al no poder mandar a quien quisiera 
descarga su poder sobre las fieras. 

Muchos humanos son importantes 
silla mediante, látigo en mano. 

Pero volviendo a mí, nada ha cambiado 
aquí, desde que fuimos separados 
hay algo, sin embargo 
que noto entre la gente 
parece que miraran diferente. 

Sus ojos han perdido algún destello 
como si fueran ellos los cautivos 
yo sé lo que te digo 
apuesta lo que quieras 
que afuera tienen miles de problemas. 

Caímos en la selva, hermano 
y mira en qué piadosas manos 
su aire está viciado de humo y muerte 
y quién anticipar puede su suerte. 

Volver a la naturaleza 
sería su mayor riqueza 
allí podrán amarse libremente 
y no hay ningún zoológico de gente. 

Cuídate, hermano, yo no sé cuándo 
pero ese día viene llegando.

Chico Novarro 
Publicado en Juan Carlos Baglietto, Baglietto, Buenos Aires, EMI, 1983

Categorías: Cartas de ficción

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