Presidente Donald Trump:

Leí con atención el mensaje en el que anuncia un arancel de 5% a todos los productos importados de México a partir del 10 de junio, si no se resuelve el conflicto migratorio. Al respecto me permito hacerle las siguientes consideraciones.

Resulta por demás sorprendente que se pretenda imponer sanciones comerciales a nuestro país por un tema que sale del ámbito económico. El problema migratorio no debe contaminar y perjudicar la estrecha relación comercial que existe entre ambos países.

Establecer una guerra comercial en la que México se vea obligado a imponer medidas simétricas a Estados Unidos en caso de no llegar a un acuerdo, sería inconveniente para ambos países, causando un grave trastorno al comercio bilateral.

En medio de la ratificación del T-MEC en el que ambos países hemos invertido trabajo y entusiasmo, no encontramos justificación para la aplicación de estos aranceles que causarían daño no sólo a los exportadores mexicanos, sino también a productores y consumidores estadunidenses. El anuncio arancelario no tiene cabida dentro de la productiva relación establecida entre ambos países.

México es el principal socio comercial de Estados Unidos. Lo que reciben de nuestro país son bienes y servicios esenciales que se traducen en productividad. El flujo migratorio de Centroamérica y otros países no es responsabilidad de México. A pesar de eso, y bajo los principios de hermandad que nuestro país ha enarbolado, hemos trabajado de la mano con la Cepal, para impulsar un programa de desarrollo para México y los países de Centroamérica que busca dar atención estructural al fenómeno migratorio e impulsar la cooperación para el desarrollo en los países de la región. El propio canciller mexicano fue a Washington con la intención de presentar dicho plan fundamental.

Por otro lado, como seguramente le habrán advertido sus asesores, la medida que busca imponer violaría las reglas del TLCAN vigente y de la Organización Mundial de Comercio.

Si bien, por convicción y principios antepondré siempre el diálogo y la prudencia por encima del conflicto, le aseguro que los mexicanos, incluyendo los que se encuentran en su país, estaremos atentos
y unidos para enfrentar el desafío que hoy se presenta. Le puedo asegurar que cerraremos filas.

Defenderemos siempre, con toda energía y valor, a los productores nacionales y a nuestros connacionales, me canso ganso.

En aras de encontrar un acuerdo entre las dos naciones, he instruido al secretario de Relaciones Exteriores de México para que se traslade a Washington. Nuestra relación bilateral tiene que ir más allá de las coyunturas políticas y electorales, por eso proponemos un diálogo abierto.

¡Nada por la fuerza, todo por la razón, el derecho y la justicia!

Atentamente, 

Andrés Manuel López Obrador

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