[A su secretaria]
«Tú y sólo tú conoces los hechos y la razón por la que me quito la vida. Perdóname y no pienses más en mí. Despídeme de todos mis amigos».

[A Harold]
«Que Dios te perdone y también a mí, pero prefiero arrebatarme la vida y la de mi bebé antes de traerlo al mundo de manera vergonzosa»

Publicado en el periódico El Universal de México DF, el 2 de julio de 2006

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