El oficial británico que busca en Argentina parte de su historia

Malvinas, 20 años después: Mike Seear, jefe de un regimiento de gurkas en Malvinas. Escribe un libro sobre la guerra. Llegó a Buenos Aires el viernes para cerrar un capítulo dedicado a un suboficial argentino. Pero, sobre todo, para devolverle unas fotos que encontró en las islas hace 20 años.

Por Guadalupe Berriviera

Mike Seear vino dos veces a la Argentina. En 1982, a bordo del emblemático barco de la marina británica «Queen Elizabeth II», para unirse a las fuerzas que peleaban en Malvinas. Y ahora, 20 años después, para escribir la última página de su libro sobre el conflicto y para cerrar un capítulo personal. 
Seear busca encontrarse con Nicolás Urbieta, un suboficial del Ejército Argentino que también peleó en Malvinas. Mike quiere devolverle algunas cosas que le pertenecen, y que encontró en las islas a poco de la caída de Puerto Argentino: dos rollos de fotos tomadas por Urbieta en las islas y un viejo manual de combatiente que descubrió en su mochila, hace ya casi 20 años. 
«Tenía que venir a lavar mi alma antes de terminar mi libro», se sincera Mike Seear ante Clarín
Seear es un hombre típicamente inglés. Tiene el pelo y las cejas rubias, los ojos celestes y la piel rosada. Cada vez que habla de la guerra, su mirada se pierde. Hacia donde miren, sus ojos ven una y otra vez cuerpos mutilados, corridas, disparos, olor a sangre. Miedo. 
«La guerra es algo de lo que no te podés olvidar jamás. La guerra no es buena. Pero si tenés que ir, vas; y nosotros teníamos que ir. Es matar o morir. Y después volvés a la vida cotidiana, pero ya sin orgullo», dice. 
Seear fue oficial de operaciones del 17° Regimiento de Rifleros de los Gurkas, un batallón de temibles soldados nepaleses que Gran Bretaña incorporó a su ejército por las habilidades que demostraban para la lucha. Urbieta fue cabo de la Compañía C del Regimiento de Infantería Nø 4 de Monte Caseros, Corrientes. 
La historia entre ambos es larga y compleja. Comenzó cuando el inglés encontró en un bolso del argentino cinco cartas que el soldado no había alcanzado a despachar a su familia. Al llegar a Inglaterra, fotocopió los originales y mandó las cartas de Nicolás a la Argentina a través de la Cruz Roja Internacional. 
Una semana después de la rendición argentina -firmada por Mario Benjamín Menéndez el 14 de junio de 1982-, Seear decidió comenzar a escribir un libro sobre la guerra. Hasta 1997, Mike siguió intentando cerrar su historia. Pero tras varios intentos, no pudo avanzar con el libro. Ese año, el divorcio con su mujer -con quien tuvo tres hijas- lo impulsó a desempolvar las cajas, los viejos manuscritos y las cosas de Nicolás. 
El ex oficial inglés intentó volver a ponerse en contacto con Urbieta, a quien confiesa que había olvidado durante 15 años. Envió al azar once cartas -escritas en castellano- a once domicilios argentinos; en ellas pedía información sobre el soldado argentino. 
La historia llegó a oídos de la diputada del Frepaso Marcela Bordenave y despertó el interés de su asesor Leandro Etchicury. 
El Comando en Jefe del Ejército localizó al, por esos días, sargento primero Nicolás Urbieta en el Regimiento de Infantería Mecanizada Nø 24, en Río Gallegos. Y a la par, el Ministerio de Defensa inglés confirmó que Mike Seear efectivamente había participado en la guerra de Malvinas. 
El 9 de mayo del 97, Seear le escribió a Urbieta, esta vez en inglés, pidiéndole autorización para utilizar las copias de sus cartas en su libro. 
El argentino contestó que sí. Seear asegura que ese mismo año, Urbieta lo llamó por teléfono. Pero no pudieron conversar porque el inglés no habla ni una palabra en español; el argentino tampoco habla inglés. Pero con ese gesto, para Seear, Urbieta demostró que quería hablar. 
El viernes pasado, a las 8.10 de la mañana, el Boeing de British Airways en el que viajaba Mike Seear aterrizó en Ezeiza. Allí estaba, para recibirlo, Alberto Peralta Ramos, un historiador militar que se puso en contacto con el inglés a partir de una nota que publicó Clarín el 15 de junio de 1997, sobre la historia de las cartas. 
A partir de ahora, el inglés intentará encontrarse con Nicolás Urbieta, a quien le dedicará el capítulo 20 de su libro: «Los pingüinos prefieren la paz». 
Le llevará las copias de sus cartas, las fotos y el «Manual para el suboficial recién egresado», una publicación del Ejército Argentino que también incluía aquella mochila de Urbieta. 
Mike Seear habrá entonces terminado de cerrar su historia, 20 años después.

Publicado en el diario Clarín de Buenos Aires el 1 de abril de 2002

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