Extraña carta de joven suicida 

Por Roger Olivas, Ocotal, Nueva Segovia 

Sumido en la depresión, un joven de 19 años, quien residía en el barrio Teodoro López, de esta cabecera departamental, se suicidó al propinarse un disparo de fusil calibre 22, en la sien derecha, con orificio de salida en el área parietotemporal izquierda. El lamentable suceso ocurrió a las siete de la mañana del martes 26 de febrero, cuando José Ramón Olivas Flores se encerró en una vivienda que recién había construido, en el barrio José Santos Duarte; el vecino Juan de Dios Iglesias Núñez se asomó por una rendija y observó el cadáver. Por su parte, la vecina Cruz Rivera, expresó: «El vino como a las siete de la mañana, ya traía esa cuestión (el fusil), se metió a su cuarto, encendió la grabadora a todo volumen, cuando oí el disparo yo pensaba que era otra cosa». 

Dejó una carta suicida 
En el sitio donde el joven se disparó, dejó una carta suicida, en la cual se lee: «Estoy en mi casa, oigo música del recuerdo y decepcionado por la vida y por ser miserable, al hacer sufrir a mi madre, pero yo conservo un espíritu llamado Yatayn, un amigo sincero conmigo e irme de la casa no quiero. Nunca fui vago, nunca conocí una fiesta, ni bebía. Yo soy un hombre que desea morir, pero tengo miedo y no quiero dejar a mis hijos solos, pero tal vez el destino lo quiere. Yo me voy con el dolor en mi alma, el error que tuve fueron las casi treinta mujeres y las quise mucho». José Ramón Olivas Flores, conocido como «Monchito», antes de morir escribió: «Yo tal vez me voy al mundo de los muertos, pero voy con dolor y arrepentido, quiero gozar el mundo, pero ya no puedo más; tuve una mujer de Santa María, yo creo que iba con un hijo engendrado por mí. Yo les pido que cuiden mucho a mis hijitos, que yo los amo y les deseo ser grandes. Yo soy el amo del Dios de las Tinieblas, Satochi». …»Me pesa dejar el mundo, solo le pido a mi madre que no sufra y el pago es la muerte, yo no me considero ser malo, pero si por mí sufre, yo soy estorbo, sé que hasta hoy soy una basura y tal vez hoy muera o quizás otro día, pero yo no tengo valor de irme para otro lugar, sólo pienso en morir y no estorbar más. Si yo muero, siempre voy a vivir en la casa de Yatayn, vamos a vivir con ustedes».

Madre cree que le dispararon 
Mientras tanto, Gladys Olivas, madre del joven suicida, dijo que su hijo tenía problemas con unos vecinos de apellido Lozano, entre ellos Marta y Jaime, quienes lo acosaban y vigilaban, lo que le provocó decepción. Admitió que «Monchito» tenía quince días de pensar en el suicidio, porque sus vecinos afirmaban que en su casa vendían droga, y no podía llegar nadie, debido a que los vigilaban. Entre sollozos, aseguró que su hijo le nació con espíritu y era espiritista, por lo que le gustaba hacer favores a muchos parroquianos, a quienes curó a cambio de nada, porque a su juicio, nunca tuvo ambición por el dinero. «Yo digo que a mi hijo lo siguieron, porque había recibido amenazas de algunos vecinos. Mi hijo estaba amenazado de muerte», dijo la angustiada madre. 

Publicado en el periódico El Nuevo Diario de Nicaragua, el 28 de febrero de 2002.

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