MAIL ART

No quemes esas cartas

Estampillas, postales y la web sirven de soporte a un nuevo arte político

Por Rafael Cippolini

Seguramente la mejor opción local para festejar el aniversario número 40 de la Escuela de Arte por Correspondencia de Nueva York -heteróclita institución que terminó por imponer la dinámica del Mail Art o Arte Correo-, sea visitar la imperdible exhibición » La Plata , ciudad de las diagonales». Dicha muestra, en la que participan más de 300 artistas de diversos países, puede visitarse hasta el 29 de febrero en la Galería Pasaje Rocha, en la intersección de las calles 7 y 50. Para la oportunidad, los convocados reutilizaron la imagen de un tradicional plano de la ciudad, ejecutando todo tipo de intervenciones y modificaciones gráficas, reelaborándolo en tanto pura materia plástica.

El Arte Correo -que fue definido por artistas del calibre de Guy Bleus o Yoko Ono como «el mayor movimiento de arte que se haya visto en la Historia del Arte»- se transformó, en menos de 50 años, en uno de los laboratorios conceptuales y políticos más prolíficos, capaz de contar en sus filas con creadores tan diversos como Gilbert & George, Christo, Carl André, Joseph Beuys, Nam June Paik, Clemente Padín, Yves Klein y los pioneros argentinos Edgardo Antonio Vigo y Liliana Porter.

Apenas a un mes de comenzado el 2002, las convocatorias para el año en curso pueden contarse en decenas y desde múltiples puntos del globo (Vancouver, Londres, Berlín, Pisa, Milán, Quilmes, Florianópolis, Sevilla, Texas, Zurich, etc). No hay más que chequear las direcciones electrónicas www.nottwo.demon. co.uk/artful/stg/mailart/mailart.htm y www.artepostal.org.mx/enlaces/ para informarse de la multiplicidad de temáticas que el fenómeno permite y absorbe: los elefantes, la vida laboral, la donación de órganos, el horror, Borges, el diseño, la guerra de mujeres, las fábricas de vida, la libertad y la prisión, performances bailables sobre Lenin, libros en miniatura y pingüinos, entre tantísimos otros ítems.

Si bien el nombre de la citada escuela es una invención de Edward Plunkett, su fundador y mayor activista no fue otro que el artista Ray Johnson, admirador confeso de prematuros vanguardistas como el controvertido dadaísta Kurt Schwitters, los futuristas italianos y Marcel Duchamp -precursores y pioneros involuntarios todos ellos del Arte Correo-. Johnson (que fue miembro temprano de la mítica agrupación Fluxus y amigo personal de Andy Warhol y Robert Rauschenberg), ya a mediados de los 50 -en pleno apogeo del expresionismo abstracto- inició envíos postales de collages y obras de diversa factura, a las que más tarde llamó nothings (nadas), en clara alusión a los entonces surgentes happenings. Sus destinatarios fueron artistas y futuros artistas, conformando así una red que, multiplicado progresivamente sus circuitos, cuenta hoy con más de 7000 representantes en todo el planeta.

Esta trama internacional (que a comienzos de los 70 fue bautizada como Eternal Network por el inquieto Robert Fillou) se alimenta de todo tipo de soporte y tecnología, combinando indiscriminadamente el correo tradicional con el fax, el video, Internet, e-mail, láser, fotocopia, serigrafía, CD-Rom, Net-Art, la poesía visual, la fotografía experimental, el comic y la filatelia apócrifa. Por esta misma razón, muchos teóricos se vieron tentados a conceptuar al Arte Correo como la sumatoria de todas sus emergencias.

Esta explosión multiplicativa de materiales y técnicas, terminó conformando un poderosísimo umbral epistemológico donde las fronteras de disímiles disciplinas han terminado por fusionarse y confundirse. Sirva como ejemplo el de Luther Blisset. Este nombre propio resguarda la identidad de cuatro radicalizados artistas italianos que, provenientes del Arte Correo, se transformaron en autores de una novela erigida en best-seller europeo que, como reconocieron algunos críticos, esconde un proyecto de subversión de la propiedad intelectual y del canon de identidad (el libro en cuestión, titulado , fue reseñado en Cultura el 24 de noviembre).

Este colectivo artístico adhirió fervorosamente al Neoísmo: esta propuesta ultrapolitizada está liderada por el plástico inglés Stewart Home -también adscrito desde sus inicios a las redes del Mail Art-, quien en varias oportunidades instó a militar por una Huelga de Arte, esto es, un abandono masivo de los circuitos artísticos constituidos en los grandes centros internacionales. Luther Blisset, definidos en sus actividades como terroristas semióticos, publicaron con anterioridad a la recomendable novela, varios libros entre los que se destacan Pánico en las redes. Teoría y práctica de la guerrilla cultural, recopilación de manifiestos y panfletos teóricos del grupo (traducidos por la editorial española Literatura Gris) y Manifiesto de la Net-Generation , suerte de paráfrasis a los montajes del ya clásico McLuhan, pero en versión claramente posmoderna y combativa.

No existe saber, ni disciplina, ni dominio, ni procedimiento estético que el Mail Art no recicle y resignifique. El cinco de diciembre del 2001 -en la fecha misma de festejo del día del Arte Correo- comenzó a circular el último boletín del Proyecto Vórtice, centro neurálgico inobviable de los mailartists locales. Su editor, Fernando García Delgado (también responsable del excelente site www.vorticeargentina.com.ar), convocó para su plan, en distintas oportunidades, a cultores de la primera hora como Juan Carlos Romero y Horacio Zabala, además de escritores y artistas de todas las tendencias, tales como Remo Bianchedi, Fabián Casas, Juan Pablo González, León Ferrari, Osvaldo Jalil y Carlos Riccardo, entre muchísimos más.

Si hace más de 20 años Timothy Leary pronosticó que el advenimiento de Internet convertiría la geografía en plastilina, cumpliendo con el sueño de una comunicación total, el Arte Correo no sólo se le adelantó bastante tiempo, sino que aún lleva sus predicciones más lejos: seguramente seguirá adelante cuando ya no exista tecnología alguna.

Publicado en el diario Clarín de Buenos Aires el 2 de febrero de 2002

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