Natacha se fue de vacaciones una semana a la playa, con sus papás y Pati como invitada. Rafles quedó con su abuela.


Querida abu Marta así sabés que sos vos para que le leas esta carta a Rafles gracias por favor:
Querido Raflicitos lindo, hijito de mi corazón, ¿Cómo te estás portando? ¿Te trata bien tu bisabuelita Marta? Te escribo para que no extrañes tanto.
La playa es hermosa. Mamá a veces nos manda de vuelta al departamento que nos prestaron y con Pati no queremos; porque ellos ya quieren volverse pero nosotras apenas empezamos a jugar a lo mejor y nos hacemos amigos ¡pero así nunca nos vamos a hacer amigos!. Lo que me molesta de mi papi y mami en la playa es que me digan: “ponete crema” cien veces. Entonces como hay viento la arena se te pega y con Pati parecemos dos milanesas.
Papi siempre está dormido porque dice que el mar lo relaja porque trabajó todo el año, entonces le digo: ¿Vamos a jugar? Pero está durmiendo. Yo le corro alrededor y él me dice que no lo hinche  y el otro día un perro bruto de unos vecinos me ladró cuando quiso atacarme porque yo corría dando vueltas.
Mami se la pasa hablando con papi, no nos llevan nada de comer, si hacemos picnic se nos mete arena en la malla y caracoles. A veces queremos comer algo te dicen “mañana te lo compro” y no te lo compran. Y al otro día ni te lo compran lo que te habían dicho.
Cuando estás en la arena se te viene una ola gigante y te empapás. Cuando te metés al agua hay que andar sacando la cabeza a cada rato. A veces caminás descalzo por la playa y se te queman los pies. Lo peor es cuando llegás a la playa que las hojotas se hunde en la arena pero no te las podés sacar porque te quemarías y hay que correr al agua para enfriarse, pero queda del otro lado de la arena caliente. También hay agua-vivas. Cuando están muertas no son peligrosas, las podés mirar de cerquita.
¡Menos mal que no viniste porque te agarraría por ladrarlas, Raflis! Son medio medusas, un poco asquerosas y de color sin color porque se les ve adentro. Quería llevar una para adorno, pero nos dijeron que qué ocurrencia era ésa. ¡Una ocurrencia! ¿Qué va a ser?
No me gusta nada eso de que nos manden a poner protector solar para no volvernos pan tostado.
Con Pati decimos: ¿va primero el protector y después la crema o al revés?
Entonces el otro día lo que hicimos fue que agarramos el baldecito y pusimos un poco de protector y otro poco de crema, entonces lo mezclamos bien con la palita y nos íbamos a poner pero tenía arena también y raspaba; mejor lo metimos en un pozo del castillo que hacíamos. Lo tapamos con arena y cuando le caminamos encima hacía “sploch, sploch”. ¡Una risa, Rafles! Entonces mientras jugábamos a eso el sol aprovechó y nos requemamos más rojas que no sé qué. ¡Es más vivo el sol!. Encima mamá nos retó porque no nos pusimos el protector, ¿y cómo nos íbamos a poner con toda la arena que tenía? ¿Qué quería? ¿Que nos raspe?
¡A veces mi mami es más no sé qué!
No es como yo que soy una mamá más buena, Raflicitos, ¿verdad? Vos tenés que decir que sí, porque ahora te dejamos de la abuela por obligación. Nosotros queríamos traerte, por eso te pusimos de esas gotitas que nos dio el veterinario para el viaje así ibas tranquilo, porque ya las habíamos comprado, pero el ómnibus tenía prohibido viajar con perros, por eso tuvimos que dejarte y las las aprovechamos para que no extrañes al despedirnos. Él nos dijo cinco nomás, pero yo te puse diez porque me pareció que con cinco ibas a extrañar la mitad, en vez con diez no ibas a extrañar nada de nada; pero capaz que eran cinco nomás, porque después la abuela me contó que dormiste dos días seguidos. ¡Mirá que sos vago, Raflisuchis, eh! Para mí que lo hiciste para que la abu no te haga ayudarla en la casa. Eso no está mal, porque sos invitado, entonces te tienen que atender y dar cosas ricas. No comas cosas dulces y sacale los huesos al pollo sobre todo (a los que te dan para comer, no si ves uno vivo).
También es horrible tragar agua porque es muy pero muy muy salada. ¡¡¡Es horrible!!! Tomás agua y te dan ganas de tomar agua para sacarte el gusto de esa agua y no te querés meter más al agua.
Además cuando salís del mar y te ponés la remera con arena es horrible. Pobre Pati ese día tuvimos que meternos al mar con la remera puesta porque nos quemamos mucho mucho mucho mucho y era un pegote.
Lo que más me molesta de mis papás es que me dicen todo el tiempo: “ponete protector solar”, ah, ya te conté… Entonces que en el mar hay mucha basura.
También lo que más me hincha es que cuando estamos en la playa, y está sin gente el mar mi papá toma sol en vez de meterse a jugar con nosotras y cuando llegamos al departamento se quiere meter a una pileta que hay abajo y es rechiquita. Y a mí me da asco por si algún nene hizo pis que no se aguantó, y le avisé; pero él me retó: Hablá bajo, Natacha. Si no oye nadie, le dije, pero justo asomó una señora a un balcón para ver qué pasaba porque era la siesta.
Un día me perdí en la playa y me encontró un señor y todos aplaudieron, me creí una actriz famosa. Me agaché para saludar, pero mami estaba con una cara más enojada que me agarró de la mano y por poco casi me da un tirón. ¿No venían a la playa a relajarse?
Y con Pati un día empezamos a hacer un pozo con unas almejas ¡y encontramos una palita enterrada! ¿Podés creer, Rafles? ¡Todo al revés!
Si un día venís al mar cuando te metás en el agua tenés que sacar la cabeza para respirar afuera. ¿Acordate, Raflis! Porque yo te enseño y vos te distraés.
A veces en la playa hay restaurantes rotos que ocupan mucho espacio y el otro día mami se tomó agua podrida.
Lo que no sé es por qué los papás no se meten al mar, tardan un año en meterse porque se la pasan hablando con otros papás.
En la playa también hay piedras peligrosas que te lastimás y el mar tiene algas que se te pegan por todo el cuerpo como un asco.
Y lo peor es que estamos todo el día en el mar y cuando volvemos al departamento ¡nos tenemos que bañar, Rafles!
Bueno, Raflis, ahora te toca a vos escribirme. No seas vago. Portate bien con la abu Marta y que te trate bien decile. Decile que te mande con nosotros, Raflis, que yo te extraño un montón. Además es relindo el mar, ¡te va a gustar mucho!
¡Vení, Rafleeeeeeeees! ¡Es relindo acá!
Bueno chau. Escribime.
Natacha
¡Viva el mar!
¡Vivan las vacaciones!

Publicado en Bituín bituín Natacha,  Buenos Aires, Alfaguara, 2008.

Categorías: Cartas de ficción

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