30.000 desaparecidos

De Claudio a querida compañera Pelusa – Azul, 27 de abril de 1977

Aparentemente por lo que me entero después lito habia caido y canta la cita que tenia con el Negro. Esto es todo los que se sobre él. Por medio de Duva (esta bien) me llega la bola de que había caído Pacha, creo que un poco despues que lo de Ardilla. Llamo a los padres por telefono y me confirman de que ella esta desaparecida y que a lito lo mataron, es todo lo que sé.
De los demas pibes no se nada porque no tengo forma de engancharlos.
Yo dentro de de esta situación estoy bastante bien, me estoy empezando a recuperar animicamente y lo que mas me mantiene firme y mas fuerte que nunca es la moral revolucionaria.
Pelusa yo entiendo tu situacion y ahora que no estas aqui me doy cuenta de cuanto te necesito, mucho mas de lo que yo pensaba. Te extraño mucho.
Bueno ahora me despido y espero tu contestación, por que tenemos mucho de que hablar. Chau
pd: no pongas más tu nómbre y tu dirección en el sobre de la carta

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De [mamá] a queridísimo e inolvidable hijo – Lanús, 18 de septiembre de 1987

después tu militancia política, en la que ponés todo tu empeño y sinceridad, ayudando y tratando de solucionar en alguna medida, tánta injusticia que ves a tu alrededor. Se vive un clima terrorífico, todos los días secuestros y asesinatos, caen amigos, compañeros, gente conocida. Nos desesperamos papá, yo, y tus hermanos tratando de convencerte para que te vayas a algún lugar, pero es inútil, hasta que también te secuestran el 9 de Agosto del 77.

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De [mamá] a queridísimo hijo – [Lanús], 18 de septiembre de 1984

Mientras tanto estoy en la lucha junto a toda la gran legión de madres, padres y hermanos. Seguramente y dónde te encuentres llegará a tus oídos todo lo que aquí pasa. Nuevamente vuelvo a repetirme cómo han podido pasar 7 interminables años, ibas a cumplir los 20 años cuando esos malditos se apoderaron de vos, como de tantos miles de personas.

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De mamá y papá a queridísimo hijo suyo, vida de su vida – Lanús, 19 de noviembre de 1982

Queridísimo hijo mio, vida de mi vida:
Al fin Dios escuchó mis ruegos y pude tener en este día la felicidad más anhelada y mas ambicionada con fuerza, saber de vos, puedo asegurarte que estos interminables cinco años siempre te intui con vida y pedía todos los días a Dios que te diera fuerzas para resistir, donde estuvieras, no podes darte una idea de la felicidad que nos embarga, no ambiciono nada más, solamente poder abrazarte fuerte y llenarte de besos.

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