De Gabriela a Carlos – [Sin datos] 21 de noviembre de 1984

Paz y amor
28/11/1984
Carlos: Gracias. Gracias. Gracias.
Te quiero mucho, Amor siento amor.
Es increíble como un pedazo de papel puede retener y sostener durante millones de segundos, vibraciones, sonrisas, y amor. Ese sobre grandote tenía arte y amor dentro.
Te noto en esta carta más abierto, más dispuesto a dar. Me encanta eso.
Comunicarse por carta es difícil, responder a un mensaje tuyo después de casi un mes de enviado. ¿Como estarás ahora? Que otras formas habran crecido en tu mente, que otros pájaros habran posado sus alas en tu ventana?
Yo, yo ando de un lado para otro, sin ventana ni mundo establecido, mi mundo a cuestas y un cepillo de dientes en cada casa. Hoy recibí tu carta espléndida, mágica. Con cielo y grabados, poesías, que nota! La recibí cuando regresaba de dormir en otra casa, la recibí despues de contaminarme de rutina de hacer lo mismo y dormir ante los mismos chistes. Que malo, no?
Ando sola. Sola por el mundo, con el tao cada noche, un grabado con olor a Carlos y mis poesías. Estoy construyendo. Estoy caminando y conociendo gente. Pero no me basta.
En cerámica me va bien, voy inventando
Amigo guardabosques, cuando recibo una carta así de hermosa, me alegra y llego al extasis total
Luego empieza a ganar terreno la dama melancolia con su traje de hojas secas y sus ojos grises. Se instala frente a mí y me contagia, el amigo recuerdo se asoma y empiezo a vislumbrar cosas tan dulces y lejanas como nuestras despedidas.
Te quiero mucho,
amigo.
Inotente,
contemplador de cielos,
de cielos y de lunas,
Gabriela
P.D: Las contradicciones habitan en mis pulmones, entran y salen como mi respiración.
Kan Kanki K´jari miski
Eres un hombre dulce (en quechua).
Por el momento es lo único que se decirte.
Te amo desde aquí, y cuenta conmigo.
Que la paz te rodee eternamente, la que me enviaste me envuelve y me seduce.
(He besado el papel, así que van besos implícitos).


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