De Liliana Garófalo, madre de Florencia Diez a Estela Carlotto – Buenos Aires, 4 de agosto de 2005

Señora 
Estela de Carlotto 

Soy Liliana Garófalo, mamá de Florencia Diez, muerta en Cromagnon a los 18 años de edad, y ante todo le aclaro que no avalo ni justifico a la violencia. 
Usted ha estado durante muchos años luchando por la Verdad, Memoria y Justicia, como así también colaborando con la restitución de los jóvenes que fueran arrancados de su seno familiar.

Ante el hecho definitivo de la ausencia de mi hija, también recorro su mismo camino en cuanto a encontrar Verdad, Memoria y Justicia para y por ella.

Encuentro al Sr. Ibarra responsable de la masacre perpetuada el pasado 30 de diciembre, debido a su jerarquía de Jefe del Gobierno de la Ciudad. De la misma manera que quiere ser aplaudido por sus logros, debe hacerse cargo de sus falencias. Sí, claro que también hay otros responsables, pero en este caso especial, estoy hablando del Jefe de Gobierno y la parte que a él le toca.

Le quiero recordar, Sra. Estela, que la violencia también se ejerce con la palabra. 
Decir que los padres que buscamos Justicia tenemos interés en derrocar a un Jefe de Gobierno por intereses políticos, es violento.

Acusarnos de «golpistas» es muy duro, y mucho más, viniendo desde usted. Le puedo asegurar que personalmente, no me encontraba entre el grupo que la insultó, lo cual me da libertad para poder decirle que acusar a esas familias destrozadas y desbordadas por el dolor de sus palabras, de «delincuentes», es incomprensible desde su lugar. O sea, si yo responsabilizo al Sr. Ibarra soy «golpista», y él no merece ser llevado a los Tribunales…. ahora si la insulto ahí sí, me debe caer el peso de la ley…. realmente es incomprensible.

Lo que yo -una simple trabajadora nunca involucrada en política- veo desde mi pequeño mundo es que los verdaderos intereses políticos están en otro lado, y ese lado no es justamente el de estos padres y familiares que estamos acá, esvastados por la corruptela reinante entre gobernadores y falsos empresarios.

Con toda humildad, Sra. Carlotto, le pido que revea la situación. Le pido que usted, quien también perdió familiares en forma injusta y repentina, ponga una mano en su corazón, y reordene sus pensamientos. No sólo se agrede tirando huevos, también se agrede desde las descalificaciones a quien está transitando un duro camino 
para encontrar una respuesta a su dolor. 

Atte.
Liliana Garófalo

Publicada en criticamedicina.blogia.com

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