De Miriam a querida Angelita – [Washington], 16 de febrero de 1988

Querida Angelita, Silvia me dijo que fuiste la primera en darle una carta para mi, gracias, tus palabras me trajeron a la memoria cosas tan lindas, días vividos con tanto amor. Como sabrás mi matrimonio es precioso. Bo es un excelente esposo, lleno de amor y paciencia. Su fe en Dios y su apoyo espiritual me ayudan a superar la distancia. La visita de Silvia fue otra gran bendición, lo pasamos super bien.
Los días se fueron volando y aún no terminamos de contarnos todo. No podemos creer que el tiempo haya pasado rápido. La vida aquí es muy distinta, Silvia te va a contar, las posibilidades de progresar son buenas y eso es lo que te mantiene, pero hace tanta falta el calor humano.
El que tenemos haya, como me gustaría convinar las dos cosas en un solo país. Angelita, no desmayes en la lucha diaria recuerda que El Señor nos vigila y cuida desde cerca, espero que todo en tu vida ande bien, que la gracia de Dios re acaricie a cada día y te guarde. Saludos a tu familia y espero que me escribas de ves en cuando y prometo no molestar. Besotes y cariños de mi esposo.
Tu amiga siempre
Miriam

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