De Norberto a Elba, Tandil, 12 de mayo de 1960

Mayo 12- 1960.

Elba:
No quiero olvidarme de agradecerte la crítica hecha a “Ritual…”
Lo han leido algunos amigos e incluso varias personas de la revista. No todos coinciden con vos (y conmigo). La mayoría se inclina por atribuir más calidad a “El machito” y en desmedro de “Ritual…” me dicen que presenta un enfoque unilateral y que no permite al lector formarse su propio juicio. 
El sábado los llevaré a la redacción de “El grillo” ya que el concurso se cierra a fin de mes. Llevaré también otros dos de Ana María Ponce. Sus títulos son “En el pozo” y “El viejo Nicanor”. El primero de ellos, sobre todo, es muy pero muy bueno. Su tema es el de las villas- miseria santafesinas y está escrito con todo el respeto que tiene ella por su oficio de asistente social. Evidentemente, vos y ella constituyen un par de amigas de las que me encuentro muy orgulloso. 
Y ya que estamos, te daré algunas novedades literarias. No sé si habrás visto algunos cuentos que me han publicado últimamente en Estampa. Dos de ellos los creo bastante pasables: “Un pedazo de piel” y “Cuatro parejas”.

En en n° 339 de Vea y Lea aparecerá “Crónica del exterminio”, un relato de ciencia ficción que escribí hace ya tiempo y que dormía en la carpeta que tenemos en redacción porque comprenderás que me resulta violento elegir yo mismo un cuento mío. Su publicación se hará porque Vecino, el jefe de redacción, me pidió que así lo hiciera. 

Acaba de filmarse “Ajeno a Dios”, cinenovela en 150 cuadros. Durante las tomas sucedió algo comiquísimo. Hubo que hacer algunas en un sanatorio. Después de algunas gestiones se consiguió uno gobernado por monjas de una congregación anglicana. Se llama “El pequeño corazón de María” o algo así. Una de las monjas, una tal Elizabeth, se erigió en celadora y no quiso apartarse un instante de al lado de los actores.  El lio fue cuando hubo que filmar algunas escenitas escabrosas. Oscar Casco -el actor- abrazó a la chica y cuando le iba a dar un beso, la monja, horrorizada, pegó un grito espantoso. En un inglés acriollado prorrumpió en protestas e invocó razones de moral y no sé cuántas gansadas más. El director de la cinenovela le decía: “Pero sister… Si no es nada malo.” Hasta que por fin se obtuvo su venia. Había que verle la cara cada vez que se hacía una nueva toma y mientras oía la lectura del texto que yo había escrito. Imposible de transcribir, pero divertidísimo. 

Ya tendrás en tus manos -si lo seguís comprando- el ejemplar de Vea y Lea dedicado al sesquicentenario. Me gustaría que me dijeras qué tal te pareció porque soy responsable de buena parte de su contenido. Incluso -y esto se hace extensivo para todas tus amistades- la vez que quieran hacernos una crítica o cualquier clase de objeción, no tienen más que dirigirse a la sección “Correo”, cuya misión es la de dilucidar errores o presuntos errores. 

Sigo leyendo bastante. Acabo de terminar “Memorias de una  joven formal”, un magnífico libro de Simone de Beauvoir. Te lo recomiendo. Lo daremos en síntesis en el próximo Vea y Lea, pero merece leerse en su integridad. Además he leído “La red”, una serie de cuentos de una tal María Luisa Morete. Algunos son buenos y otros no tanto. He leido un hermoso libro de poemas de Henri Michaux, escritor católico francés. Actualmente estoy con el teatro de Anouilh (Jesabel, Antígena, Romeo y Jeanette, Medea).

En cine he visto “Almas en subasta”, título ridículo que le han puesto aquí a “Un lugar en lo alto”, película por la que Simone Signoret mereció el Oscar de la Academia de Hollywood. La película me pareció bastante buena, aun cuando hay fallos de argumento y alguna que otra pequeña concesión al melodrama. Esta semana se estrenan dos películas que tengo muchos deseos de ver: “El diario de Ana Frank” y “Orfeo negro”.

Espero con mucho interés lo que me digas acerca del divorcio. Es un temita que se las trae. Es muy lamentable que debamos tratarlo epistolarmente porque asi perderemos continuidad. Hubiera sido mejor discutirlo mesa por medio y reanimándonos periódicamente con buenos cafés. Pero de todos modos… adelante. Afilo mis uñas, mientras tanto.
Gracias por la (?) que no tienes. Algunos conceptos de tu carta -respecto de nuestra amistad- me obligan a guardarla y a releerla en aquellos momentos que me crea demasiado solo. Lo que uno cree no siempre es cierto. Mientras esto subsista nunca podré estar realmente solo, ni aun en medio del Sahara.

Hasta pronto, Elba. Mis saludos a tus familiares.
Norberto.

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