De rezos y silencios, postales y rosas blancas. Una abuela muy marplatense: Ana Robillard de Cosulich (1884-1973)

Por Guillermina Cosulich.

Empecé a reencontrarme con mi abuela Ana a partir de ver detenidamente su álbum de tarjetas postales coleccionadas por ella entre 1904-1907 y que tengo en custodia de la familia. Son 152 tarjetas de todo tipo, pintadas a mano, otras bordadas, con fotografías de artistas, algunas de lugares de Francia, de Chile y con mensajes escritos a mano en el anverso, algunos son saludos de fin de año, poéticos, cursis otros, raros. Descubro así su red de amistades y conocidos y me asombro con montones de apellidos que me rodearon a mí también en el camino de la vida. Nace entonces mi proyecto de familia.

¿Quién era esta mujer? ¿En qué recuerdos o rastros la puedo encontrar?  En su bóveda no está más porque ahora es de otra familia; su casa donde yo la conocí es hoy “arquitectura ausente”; fotos de ella encuentro sólo dos o tres, ni una de su casamiento…. todo alrededor de ella era espiritual, muy angelada, voces silenciosas, de “eso no se habla”. Surgió así mi deseo por bucear, armar y sobre todo visibilizar su historia.

Me conmueve pensar que naciera en la Mar del Plata de 1884, cuando hacía sólo diez años que el pueblo se llamaba así, que todavía venían en carreta desde Buenos Aires, ya que el primer tren recién llegó en 1886, y que vivían alrededor de 2000 personas en la zona urbana.

Empiezo a buscar sobre sus padres, mis bisabuelos: Don Augusto Robillard y Doña Josefa Oteguy. ¿Cuándo llegaron? ¿Por qué vinieron? Sólo tenemos unas inexpresivas fotos tipo carnet de cada uno.

Don Augusto era oriental y ya estaba acá desde 1881 según fuentes del arq. Cova, tal vez haya venido de Montevideo en vapor en primera clase, llegando a Buenos Aires el 3 de julio de 1866. Él era vasco-francés, tal vez un vasco-bearnés como Don Pedro Luro, el gran precursor de Mar del Plata, y a pesar de haber trabajado para él, ser su albacea y mano derecha cuando Luro viajaba, y haber tanta historia escrita sobre su persona, no encuentro datos sobre él… no me resigno.

Ana nació entonces en esta ciudad el 4 de junio de 1884. Tuvo tres hermanas: Agustina (nacida en 1879 no sabemos dónde), Angela y Delia (bautizada en Mar del Plata en 1888, tal vez nacida 1887), y tres hermanos  Augusto (Tito), José (Pepe) y Ernesto.

Hizo la primaria en el edificio de la Escuela Pública nro. 1 inaugurado el 3 de junio de 1887. La conocían y le mandaron tarjetas las maestras Olga Passadori, Jacinta Olivera y Pascuala Mugaburu (que fuera también Directora y hoy la escuela lleva su nombre):

Anita: dicen los escritores de este pueblo que eres un ángel por tu belleza. Yo, a mi vez digo, que para que la mujer un ángel sea, es menester que sea eterna su belleza. Mar del Plata, 20 junio 1904.

Ella tenía 20 años cuando colecciona sus tarjetas postales, era una moda de la época y se acostumbraba a poner el álbum a la vista cuando venían las visitas. Para ese entonces la familia vivía en Rivadavia 111, hoy esa dirección no existe.

Las tarjetas me cuentan quienes eran sus amigas más cercanas. Ema Errea desde Pringles es la más informal que le escribe con cariño reclamando respuestas. Aparecen muchos apellidos de antiguos marplatenses cuyos descendientes conozco, con algunos hemos ido juntos al colegio; familias Cayrol, Saffouret, Mugaburu, de la Plaza, Tonetti, Urrutia, entre otros. Por ejemplo, María Matilde Adrán le escribe el 4 nov. 1905: Que las flores de su dulce primavera, impregnándolas en perfume celestial, coronen su frente virginal. Sin duda se relacionaba con las primeras familias pobladoras ya que Don Augusto era una persona conocida por todos y respetable, según el decir del arq. Cova, y además salía de testigo en muchos bautismos como se acostumbraba en esa época y consta en actas municipales.  

Ana se casó con Gerónimo Cosulich, que vivía en la ciudad de Buenos Aires, y tuvieron dos varones.  ¿Se habrá casado enamorada? ¿Dónde se habrán conocido? ¿Cuántas veces habrán estado juntos antes de casarse? ¿Y solos? Tal vez se conocieron cuando él veraneaba en la aristocrática villa veraniega que era en ese entonces esta ciudad. Se casaron en 1911 cuando ella tenía 27 años, un año antes que naciera Jorge, el hijo mayor; el menor es mi padre y nace en 1917.

Dos de las tres tarjetas postales firmadas por Gerónimo dicen:

Grata permanencia le desea Gerónimo Cosulich y es una vista del muelle de Mar del Plata del 2 abril 1906, ella tenía 22 años.

No existe mejor adorno para la mujer que la modestia, porque siendo modesta es virtuosa y seductora.

Gerónimo murió joven, a los 47 años. Los avisos fúnebres de los diarios porteños informaban de su experiencia en caballos de carrera, todo un turfman, pero siempre hubo silencios alrededor de su historia y siendo ya grandes sus nietos nos enteramos que él fue un marido y padre ausente. Ana sin duda pudo sostener y educar a sus dos hijos con gran sentimiento  cristiano ya que toda la familia era muy religiosa y con el apoyo económico tanto de su familia directa Robillard como de los hermanos de Gerónimo que vivían en Buenos Aires. De Lucrecia Cosulich: No hay nada más bello que la edad primera y nada más sublime que el primer amor.

La abuela Ana que yo conocí tenía un rostro sereno, hablaba poco, una expresión dulce, podría decir algo triste… y en la casa era muy líder y activa. Vivía justo en la esquina de Rawson y Corrientes, y era una casa de mujeres, estaba con sus hermanas: Delia, la artista, y en una época vivía también Agustina viuda de Angulo, una sobrina Nené y la doméstica Mafalda, un miembro más de la familia. Salvo el domingo, siempre siempre después de almorzar o a la hora del té cuando llegábamos con nuestra madre para visitarlas, estaban rezando sentadas alrededor de la mesa del comedor. La abuela solo salía los domingos para ir en tranvía al cementerio y vestía de religioso negro a veces cortado por un delantal gris. Por supuesto que a mis hermanos y a mí nos vestían de punta en blanco para ir a visitarlas, mi madre hasta me escondía para que no me pusiera para ir alguna ropa demasiado hippie.  

La casa era oscura, estilo inglés con tejas rojas toda en una planta, con un pequeño porche con verja de madera oscura, fachada con pan de bois y  puertas con postigos de madera. Los objetos recordados, en el comedor: el piano que tocaba Delia, los petit bronze y el bretón inglés de porcelana; los enormes roperos; una hermosa colección de libros infantiles de los 30’s de Editorial Ramón Sopena, Barcelona, que después tuvimos muchos años en casa y leímos y releímos de atrás para adelante.

Los olores de la casa eran los scones de la lata antigua cuadrada de Bizcochos Canale, en el baño siempre rosas blancas y el agua de Colonia, el perfume a lavanda en los roperos y el del gallinero, al fondo.

En el patio con sillones de mimbre oscuro, en un rincón había un pequeño aparador con redecilla metálica empotrada en una esquina donde guardaban el queso, bajabas dos escalones a otro espacio donde había unas macetas con plantas que hoy son para mí de casa antigua, y se iba al gallinero por un largo pasillo que tenía varios cuartitos con puertas cerradas que a veces podíamos abrir y revolver los grandes baúles que habían venido en los barcos…    

Hoy el álbum de Ana Robillard cuenta historias que investigadores podrán desentrañar teniendo las postales accesibles en internet, y otros marplatenses encontrarán y reconocerán a sus familiares que un día le escribieron a mi abuela.

Atesoro estos recuerdos, más su colección de tarjetas postales, y también sus sombreros. Tengo algunos recuerdos de ella cuando estaba ya enferma en su cama, en la habitación que daba al comedor, pero cuando fallece yo vivía en Londres, no pude despedirla, por eso vaya esta forma de hacerle un breve homenaje y agradecerle ser parte de mi vida, mi abuela y la madre de mi querido padre Guillermo.

Su nieta Guillermina Cosulich, 21 junio 2021.

Pueden conocer el álbum de postales aquí.

Bibliografía

Argentina, Buenos Aires, registros parroquiales, 1635-1981. Database with images. FamilySearch. Parroquias Católicas (Catholic Church parishes), Buenos Aires Province. Recuperado dehttp://FamilySearch.org  

Cova, Roberto Osvaldo. (1966). Pedro Luro, un pionero de la Pampa. Mar del Plata: Dirección de Cultura.

Entrada de pasajeros a  Argentina, Siglo XIX. (Analía Montórfano, webmaster) Recuperado de: http://www.entradadepasajeros.com.ar/pasajeros.htm

Drault, Ricardo. Historia Mar del Plata. Recopilación de datos históricos marplatenses ordenados sistemáticamente. (Sitio Web). Recuperado de:  https://www.drault.com/historiamardelplata/#menu

Lois, Carla & Troncoso, Claudia A. (2017) 10 x 15. Las tarjetas postales como huellas de las prácticas de los turistas. PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 15(3), 633-657. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=88151417009

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