Raquel, mi chica amorosa,

Recién acabo de enterarme, a través de Enzo, quien mediante Franca supo de tu inminente operación, e inmediatamente quiero comunicarme contigo para que sepas cuánto y cómo lo siento. No tanto por la naturaleza de la cirugía en sí que por experiencia personal sé que es casi una bendición más por el inevitable trauma que toda internación en hospitales nos causa. Mi chica, creeme si te digo que todo pasa y aún se olvida cuando la solución de un problema es radical y operable. Yo sé que con esa fe inspiradora y envidiable que tienes a Dios todo se te hará más llevadero y luego piensa en el beneficio de quitarte la obsesión de un embarazo y la liberación del periodo mensual. Si suena a consolación, puedo asegurarte que en esta instancia no lo es, ya que quizás por esta vez, puedo total y absolutamente identificarme con infinito amor a ti y todos. Tuya


Rosa

Besos a cada uno y los extraño a todos. Barry también manda saludos cariñosos.