De Tito a Bebita querida, 22 de febrero de 1932

Febrero 22 de 1932

Bebita querida
¡Que día más aburrido pasé ayer sin tus noticias! ¡Cómo deseaba que llegara hoy! Sos una picara mi Bichito adorado, con la fotografía que me mandas me has puesto horriblemente triste, lamentando sinceramente no poder estar junto a vos. Estas deliciosamente hermosa. Es una fotografía perfecta. La miro y me hace suspirar. ¡Cuánto siento estar lejos!
¡Que divina que sos! ¡Como para no quererte hasta la luna! Estás preciosisima. Yo nunca he visto una criatura tan bella, ni tan simpática ni tan irresistiblemente atractiva. Estoy chocho encantado enamoradísimo de mi noviecita a quién adoro de verdad.
¡(?) suerte la de ese flaco inmundo el estar todavía allá! ¡Como lo envidio!
Mi Bichito queridisimo no te imaginas lo que verdaderamente te extraño. Ya no sé qué hacer para distraerme. A tal punto llega mi aburrimiento y hastio de esta Buenos Aires, sin vos, que ayer te fui infiel.
No se si en realidad, podrás perdonarme.
Pero prefiero confesártelo, a que lo sepas por un tercero sería peor.
Ayer, como decía, a eso de las siete y cuarto de la noche, salimos de casa con Roque, sin rumbo. Fuimos a pie hasta José M. Moreno y de pronto, vemos el tranvía N°5 y lo tomamos. Nos ubicamos en uno de los asientos delanteros y compramos el diario “Crítica”. Lloviznaba. En fin un día feísimo y triste. Te extrañaba penosamente. Bueno, decia (?) ya sentados en el interior del tranvía, cuando sin darnos cuenta, llegamos a Retiro. ¿Sabes lo que paso? Resolvimos no descender y volvimos en el mismo hasta casa. ¿No te parece una infidelidad? ¿No te asusto mi (?) querida? ¿No que malo que es su marido y que mal le guarda la ausencia? De forma corrida. ¡Ah! olvidaba decirte que en el viaje de regreso compramos “Noticias gráficas”- ¿Vistes las barbaridades del teniente general? Peor que la inquisición. Toquenada es un poroto.
Bueno, eso no te interesa ¿verdad? A mi tampoco para hablar con vos. Mi Bichito lindo, cuando me pongo a pensar en el tiempo que falta para verte, me pasa algo horrible.
Y es porque te quiero enormemente, porque la vida sin vos me es sencillamente insoportable. ¡Que distinto va a ser cuando nos casemos! Entonces si que estaré realmente en la gloria, viéndote siempre, acariciándote siempre y siempre adorándote con toda mi alma. ¡Que lindo me resulta pensar en estas cosas! Mi almita preciosa, Dios quiera que toda tu vida sientas el mismo cariño que hoy. ¡Que feliz soy sabiendome querido por la mujercita más preciosa del mundo! Si supieras la  promesa que significan para mi tus piernas! Me prometen tus (?) y lindisimos “rielitos”, una estación terminal realmente estupenda: Con (?) y todo. Cuando pienso en esa “casita” linda, me vuelvo pagano y encuentro razón justificada para ello, como que es un manjar de los Dioses. ¡Que momentos más felices me va a deparar! ¡Que (?) se va a poner el “tesorito”! ¡Que contento cuando este sumergidito! Va estar a sus anchas- ¿verdad que vas a ser buenita con él y vas a acceder a sus arremetidas? 
Mira Bichito yo no voy a permitir que me niegues una cosita tan preciosa cuando estemos casaditos. Asi que tienes que pensar en no hacer sufrir inutilmente al “tesorito” y pensar también que para vos no va a ser desagradable en ningún modo la “inmisio penis” (tesorito adentro).
Además yo te prometo ser (?) en un principio, poquito a poco y verás que lindo es-
Mi Bichito ¿Es verdad que me extrañas tanto? 
Lo que no me gusta es la forma en que dices que deseas mirarme y que te (?) y el resto…. Tienes que rectificarte.
Lo haces en una forma que se presta a una doble interpretación: o mirarme a mi o mirar a los demás y así todo- Y eso me puso un poquito triste. Pero ya pasó-
Mi Bebita querida, te adoro y te beso
Tito

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