De María del Carmen a su muy querida Franca y familia, Buenos Aires, 30 de julio de 2000

Bs. As, 30 de julio del 2000
Mi muy querida Franca y flia:
luego de recibir tu carta en marzo último, comencé a tener tantas actividades juntas que absorvieron mis tiempos libres. Releo tus líneas y admiro la tierna y hermosa nieta que Dios les ha regalado, devolviendoles un poco de toda la calides que ustedes tienen para mí – Saber de tu familia y de vos me pone muy feliz. La distancia nunca limita los buenos afectos.
Te adjunto una foto de mi amada «Milagritos». Será que la decié con tanta fe y esperanza que hoy la tengo junto a mí como una verdadera «amiga», que a pesar de ser una caja de plástico con un montón de fierritos, para mí es una compañía maravillosa que me ayuda en todos mis proyectos y realizaciones. Doy gracias constante a Dios por todos los que me ayudaron a conseguirlo, que me demostraron una vez más el calor de los amigos.
Por ahora no tengo aún Internet. Primero debo saldar algunas deudas y luego sí lo tendré porque es una gran ayuda para lo que hago.
De mis múltiples tareas, te diré que continuo en la Fundación Esmeralda, donde formamos un equipo de trabajo maravilloso. No sé si ya te dije, que el nombre de la Fundación se debe a la mujer que ayudaba a Cuasimodo en la novela de Victor Hugo, N. Sra. de Paris (que generalmente se la conoce por el Jorobado de Notre Dame). Ella demostró al pueblo que detrás de la fealdad de una persona, existía un ser humano que tenía un caudal de amor maravilloso. Nuestra Fundación desea contener las necesidades de las personas con discapacidad grave, muy grave mentales y a sus familias que la mayoría de las veces desconocen sus derechos o estan agobiados por el peso de la enfermedad de los suyos.
Es un proyecto muy difícil, lo sé. Pero, después de conocer otras realidades mucho peor que la mía, siento que Dios me puso en el camino de esta obra para que fructifique todo el amor que me dá, en mis otros hermanos más necesitados.
Por otro lado, estoy ayudando a los religiosos de San Camilo, aquí en su secretaría que tienen en la Paternal cerca de mi casa en capital, por lo cual me pidieron que escriba artículos bimestrales para su revista. Gustó tanto el primero, que el septiembre saldrá la primera de las «Crónicas desenfrenadas», que son hechos personales que descubro cuando me saco los «frenos de mi silla de ruedas» y me pongo a contar las cosas que me suceden en la calle con las dificultades o beneficios que me sorprenden.
Esto da alas a mi espíritu literario. Creo que ya tienes ante vos una amiga «escritora», aunque le llevas ventaja por todos los largos años que me vienes leyendo a través de nuestra amistad.
En fin, ya puedes imaginar como corre mi tiempo entre reuniones, actas, visitas a instituciones similares, mis crónicas, la secretaría, etc. etc. Pero, en el fondo de todo ésto, me queda al ir a acostarme, junto al cansancio del día, la enorme alegría de responderle a Dios en el amor a mis hermanos. Y algo que me queda profundamente en mi corazón, es la mirada de las personas con discapacidad mental que me miran con su sed de cariño y necesidad de una calidad de vida que también se merecen.
Bueno, ya les dejo hasta otra muy pronto será y para contarles mis nuevas. Les deseo un muy feliz verano, donde puedan disfrutar de hermosas vacaciones. Por aquí comienza el invierno y ya tuvimos días muy frios. Justo en este tiempo estoy saliendo diariamente pero me siento muy bien con el calor del amor de Dios.
Dale mis cariños sinceros a Ernet y a tus hijos y sus pequeñas familias. Y tu recibe el mejor afecto de esta amiga que no te olvida.
María del Carmen

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