Elva: Acabo de enviar a La Nación mi nota sobre los caraduras de nuestra política. Espero que el jefe de la sección Opinión la lea el lunes.
Anteayer, día de la primavera, invadieron mi casa los de la Televisión Pública (Canal 7), presididos por el escritor Federico Andahazi. Por si no lo tenés presente, es el autor de un libro super best- seller, traducido a no menos de 20 idiomas: «El anatomista», basado en un hecho científico verdaderos, ocurrido hace varios siglos. ¿Sabés cual es ese hecho científico? La respuesta en la próxima entrega.
Andahazi me hizo un reportaje sobre el periodismo de mis comienzos en el oficio, o sea en los años 60. El reportaje forma parte de un programa que el propio Andahazi conducirá y que todavía no está al aire. Prometieron avisarme cuando lo esté.
Andahazi es autor de otros libros de lectura amable, útiles de hojear cuando te vas a dormir. Algunos de esos libros tratan sobre la vida privada (privadísima) de buena parte de las figuras de la historia. Más información sobre estos libros, ir a Google.
Debo confesarte que no entendí, por enrevesada, la historia que me contás y que involucra a amigas, cantores de tango, bares, una tal Chicha, un tal Pichín, algunos curas y quizá un par de ciudadanos suecos… El hecho de que casi me provocaras un surmenage quizá se deba a que leí ese texto apenas tres veces, y vanamente. Como instructor de bisoños periodistas suelo formular esta recomendación: así como uno se acicala para encontrarse con un amigo (o una amiga), así uno debería mostrar una imagen esmerada, pulcra, para encontrarse con un lector (al que bien vale considerar como un potencial amigo).
Releo tus palabras: «A esta altura de mi vida…» Mi opinión es que la vida no tiene alturas para que dos fulanos se comuniquen mejor. ¿No te parece que ya es suficiente con la brutal incomunicación generacional que percibimos todos los días?
Supongo que tenés conocimiento de lo que sucedió hace dos días en Moreno, a unos 40km de Buenos Aires, en una fiesta aparentemente convocada para que chicos y chicas de 13 a 18 años se droguen a gusto. Asistieron más de 600 chicos y la fiesta se cobró de una muerte y produjo una gran batahola. Mi pregunta: ¿eran huérfanos todos esos pibes? ¿Dónde están los padres? ¿No corresponde a los padres inculcar modelos de conducta? Preguntas que caen en oídos sordos.
Eché un vistazo al volumen de «Paren las rotativas» que tengo en casa y vi en el sumario que, exageradamente, hay citas mías en varias páginas, e inclusive una foto. Me enteré que el libro (de Ulanovsky) fue hecho muy de apuro, y lo cierto es que se nota. ¿Ves? Más vale no hacer cosas de apuro.
Reflexión improcedente y atrevida: Oh qué pena. ¿Por qué tan pocos hombres en tu vida?

Cariños. Norberto.