De Norberto a Elba – Tandil, 21 de octubre de 2016

Elba: A propósito de los libros esotéricos (sobre curas milagrosas) que mencionás en tu mensaje anterior, hoy fui a la más importante librería consagrada a brujerías, horóscopos, supersticiones, dietas mágicas y otras gansadas… También hay mucha ciencia-ficción y yo quería conseguir «Crónicas marcianas», de Ray Bradbury, ya que el ejemplar que tengo en casa se deshoja de tan viejo. Lo cierto es que en la librería -que se llama Kier, avenida Santa Fe al 1200- había no menos de diez señoras consultando obras de autoayuda, de temas religiosos, de espiritismo… Uno de los vendedores me comentó que el público femenino es el más inclinado a estas temáticas y que las clientas que ya superaron los 60 son las que más esoterismo consumen.
En esta librería venden además objetos que funcionan como amuletos, más esencias para vaporizar ambientes, más aceites, resinas y cierta hojarasca para quemar… De manera que media hora ahí dentro puede acarrearme un empeoramiento de mi bronquitis.
Mi bronquitis está bastante mejor. Como te dije, mi nariz dejó de ser una canilla hace unos veinte días, y últimamente ya no escucho maullidos en mi pecho. La salud es así de contradictoria, de manera que no debería extrañarte que también yo sea contradictorio.
Respecto de mi salud, hay algo que hago muy responsablemente. ¿De qué se trata? Me esmero por no convertirme en uno de los tantos tipos de mi edad (algunos de ellos, amigos) que me dan profunda lástima. Para decirle sin eufemismos, uno debe hacer cuanto esfuerzo sea necesario para no convertirse en un viejo boludo; en un viejo babieca, atacado por la amnesia, incapaz de reflexionar con agudeza, balbuceante, inconexo y desactualizado… Sé que eludir estos riesgos no depende sólo de la voluntad, pero creo que uno debe empeñar todas sus energías en lograr que sigamos siendo activos (en cierto sentido, protagonistas) y no pasivos (individuos recluidos en deshilachados recuerdos).
A la salida de la librería Kier me fui a ver a mi amiga Mariela, la de la agencia de turismo, y prácticamente arreglé para irme a Río en enero, con Graciela. Mariela quedó en redondear un presupuesto, y en casa de que no me destroce el bolsillo cerraremos trato la semana que viene.
¿De dónde salió eso de que las cuadras tienen una «medida real»?
Cariños. N.

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